La Junta de Andalucía ha decidido limitar bastante la pesca en el embalse de Cuevas de Almanzora tras detectar la presencia de mejillón cebra, una especie invasora que se propaga con facilidad y puede causar daños importantes en el ecosistema.
A partir de la próxima semana, pescar quedará prácticamente prohibido en todo el embalse y en las zonas cercanas aguas abajo. Esta restricción se mantendrá mientras exista el problema. Sin embargo, se ha dejado una pequeña excepción: un tramo concreto, de algo menos de dos kilómetros en la zona oeste, cerca de Huércal-Overa, donde sí se podrá pescar, pero únicamente desde la orilla.
Incluso en esa zona permitida hay normas estrictas. No se podrá entrar en el agua ni usar elementos que la toquen, salvo lo imprescindible como el hilo, el anzuelo o la sacadera. Además, todo el material deberá limpiarse y desinfectarse después de cada uso para evitar que el mejillón cebra se siga extendiendo.
La pesca desde embarcaciones estará mucho más controlada: hará falta autorización y, en algunos casos, pasar por sistemas de limpieza oficiales que aseguren la desinfección antes y después de entrar al embalse.
También se fijan condiciones sobre los horarios (solo de día, salvo competiciones autorizadas) y sobre cómo deben organizarse esos eventos, que deberán contar con responsables que garanticen el cumplimiento de las normas.
Entre las medidas más importantes está la obligación de desinfectar los equipos, ya sea con agua muy caliente o con productos como lejía, siguiendo un protocolo concreto. Esto no solo se aplica allí, sino también antes de usar ese mismo material en otros lugares.
Todo esto responde a un problema mayor: las especies invasoras son una de las principales amenazas para la biodiversidad. En el caso del mejillón cebra, ya ha causado problemas en distintos ríos de España desde que apareció en el Ebro hace más de dos décadas. Se propaga fácilmente, por ejemplo, al quedarse adherido a embarcaciones o utensilios de pesca, lo que explica la dureza de las medidas adoptadas.

