"Es una gran victoria", es lo que aseguraba Juanma Moreno anoche cuando Onda Cero le preguntó si consideraba "amarga" la victoria del PP en las elecciones de Andalucía. Que el Partido Popular ha ganado las elecciones es incontestable, pero esa amargura a la que se alude es porque, pese a haber tenido más votos que en 2022, ha perdido cinco escaños y se ha quedado a dos de la mayoría absoluta.
Esa situación le obliga a "entenderse" con Vox, como bien se ha encargado de recalcar el candidato de esta formación, Manuel Gavira, en Antena 3, donde ha insistido en que lo que quiere su partido es "cambiar el rumbo" de Andalucía.
La resaca electoral deja a Juanma Moreno como gran triunfador de la noche y a María Jesús Montero en el lado opuesto, obteniendo el peor resultado histórico para los socialistas en Andalucía. Aun así, Moreno se queda a dos escaños de la mayoría absoluta, mientras que Vox mejora su resultado en un escaño respecto a 2022. La gran sorpresa llega de la mano de Adelante Andalucía, que logra los ocho escaños, seis más que Teresa Rodríguez en las últimas elecciones.
La situación actual obliga al Partido Popular a depender de un socio, con Vox llamando a la puerta a cambio de que se cumplan ciertas condiciones. En entredicho está la conocida como "prioridad nacional", de la que Manuel Gavira y Vox no quieren desprenderse y la cual puede marcar el devenir de la política andaluza.
Qué condiciones impondrá Vox a cambio de su apoyo
Mientras que el PSOE ha tocado suelo electoral con sus 29 escaños, Vox sigue mejorando sus resultados en las elecciones autonómicas. Su posición le sitúa en el gran comodín de la derecha para seguir gobernando, algo que no termina de agradar al PP de Moreno, quien rechazó de lleno durante la campaña la idea de prioridad nacional.
Ese concepto, utilizado de forma recurrente por el partido de Abascal durante la campaña, implica priorizar a los españoles en el acceso a ayudas sociales, vivienda pública o determinados servicios frente a inmigrantes.
La inmigración será precisamente uno de los principales puntos de fricción entre PP y Vox. Durante la campaña, los dirigentes de Vox acusaron a Moreno de favorecer un "efecto llamada" y de alinearse con políticas migratorias del Gobierno central.
Además, Vox pretende endurecer el discurso cultural e identitario del Ejecutivo andaluz, reforzar políticas contra la inmigración irregular y reducir lo que denomina "gasto político" y "chiringuitos ideológicos".
PP y Vox, "obligados a entenderse"
Aunque Vox repite que "los sillones interesan lo justo y necesario", como ha hecho esta misma mañana en Espejo Público, desde Génova están convencidos de que la negociación irá mucho más allá de un simple apoyo parlamentario. En el programa de Antena 3, Gavira ha insistido que lo que quiere su partido es "cambiar el rumbo" de Andalucía. La experiencia en comunidades como Aragón, Extremadura o Castilla y León demuestra que el partido de Abascal ha utilizado su posición decisiva para obtener cuotas de poder institucional o compromisos políticos muy concretos.
El dilema para Juanma Moreno es evidente. Durante años construyó una imagen de moderación y distancia respecto a Vox, alertando incluso del "lío" que supondría depender de ellos. Ahora, sin embargo, necesita sus votos para seguir gobernando Andalucía.
A su llegada a la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP, Moreno ha sido preguntado por la exigencia de incluir el concepto de "prioridad nacional" en un posible pacto con Vox, recalcando que "nosotros tenemos una prioridad que es Andalucía y que nuestra tierra funcione".
Asegura que no ha hablado todavía con nadie de Vox y que hay margen para hacerlo; en cualquier caso, insiste en que su victoria es contundente como para gobernar en solitario. "No tendría ningún sentido la imposición o la búsqueda de un sillón", ha apuntado en declaraciones a los medios a su llegada a Génova.
Por ahora, ambas formaciones intentan rebajar el tono públicamente, pero el mensaje de Vox es inequívoco: no habrá apoyo gratis. El partido quiere convertir su fuerza parlamentaria en influencia real sobre las políticas del próximo Gobierno andaluz.
La negociación también puede marcar la relación futura entre PP y Vox de cara a unas próximas elecciones generales, donde la derecha podría volver a necesitar acuerdos similares para gobernar España.

