ARTES MARCIALES MIXTAS

Gaethje destrona a Topuria y tiñe de rojo, blanco y azul el estrambótico evento de Trump en La Casa Blanca

El estadounidense acabó con el invicto del hispanogeorgiano en una batalla brutal que cerró un UFC 250 Freedom tan histórico como desconcertante: un evento celebrado en la residencia presidencial, coincidiendo con el cumpleaños del republicano y entre símbolos patrióticos, liturgia política y una escenografía militar.

Rafa Sanz del Río

Madrid |

Topuria, en la pelea en la Casa Blanca.
Topuria, en la pelea en la Casa Blanca. | Jeff Bottari/Zuffa LLC (Getty Images)

Ni siquiera en los momentos más solemnes de su historia la Casa Blanca albergó algo parecido. Entre columnas, retratos presidenciales y memoria institucional, irrumpió un octágono. Y dentro, una guerra. La victoria de Justin Gaethje sobre Ilia Topuria no solo resolvió el combate más esperado del año: terminó de dar forma a una velada que, a ojos de Estados Unidos y del mundo, osciló constantemente entre lo histórico y lo abiertamente excéntrico.

La celebración de las artes marciales mixtas se fundió con la festividad patria estadounidense, en medio del posible fin del conflicto armado con Irán. Con una cartelera de peleas muy atractiva el Gobierno de Trump dio el pistoletazo de salida de forma inédita a las celebraciones nacionales por el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos que culminará con el festejo del 4 de julio.

Gaethje rompe el invicto de Topuria en una guerra de desgaste

Ilia Topuria llegaba como campeón del Peso Ligero, sin haber perdido su cinturón de la categoría Pluma, invicto con un récord de 17-0 y convertido en uno de los rostros globales de la UFC tras su victoria ante Charles Oliveira. Casi un año después de su última pelea frente al brasileño, el hispanogeorgiano reaparecía en el escenario más improbable posible, en el día nacional de la bandera de barras y estrellas y ante uno de los políticos más influyentes del mundo.

Su entrada ya marcó el tono: desde el mismísimo Despacho Oval hasta la Elipse de los jardines presidenciales, como siempre al ritmo del tema de la película 'El Mariachi' de Robert Rodríguez. Enfrente, se encontraba Justin Gaethje, 'el Sueño Americano', campeón interino y figura idónea para una noche diseñada en clave nacional.

El peleador natural del estado de Arizona llegaba como el menos favorito pese a haber ganado sus últimas contiendas, debido al noqueo que sufrió en 2024 frente a Max Holloway que tiempo después sería tumbado por el luchador con residencia en Alicante.

El combate fue inmediato y feroz. En el primer asalto, Gaethje castigó con una dureza inédita el rostro de Topuria. El campeón resistió y respondió, especialmente con golpes al cuerpo que en el segundo asalto estuvieron cerca de desembocar en un triunfo.

Pero la pelea viró hacia el desgaste. Gaethje a base de jabs y golpes que no encontraban defensa alguna creció, imponiendo ritmo y acumulando daño. En el tercer asalto, Topuria empezó a tambalearse, dejando una imagen poco antes vista hasta la fecha.

Al finalizar el mismo el 'Matador' confesaba en su esquina que debido a los golpes recibidos no podía ver por el ojo derecho.

El debate médico fue inevitable. Aunque inicialmente se desaconsejó continuar, la insistencia del campeón hizo que el árbitro permitiera un cuarto asalto que terminó por confirmar lo evidente. Exhausto, sin precisión y sin éxito en sus intentos de llevar la pelea al suelo, Topuria quedó expuesto y con un evidente problema que le impedía pelear al 100%.

Al término del round, el árbitro detuvo el combate y decretó la victoria de Gaethje por incomparecencia. Una decisión protestada por el luchador, pero respaldada por su entorno, incluido su hermano el también peleador de la compañía Alek Topuria que sirvió de apoyo para que el ahora excampeón del Peso Ligero abandonara el evento.

Una Casa Blanca convertida en escenario de combate

Porque lo ocurrido va mucho más allá del resultado. La Casa Blanca —símbolo político e institucional por excelencia— se transformó en un recinto de artes marciales mixtas en el día del 80 cumpleaños de Donald Trump, y como se ha mencionado coincidiendo además con el Día de la Bandera y como arranque del 250 aniversario de la Declaración de Independencia que culminará el 4 de julio.

Las expectativas eran altas tras una histórica rueda de prensa previa celebrada en el Monumento a Abraham Lincoln, lugar de eventos tan trascendentales para el país como el discurso de 'I Have a Dream' que contrastan con la disciplina. La imagen resultó tan potente como desconcertante: luchadores accediendo al octágono atravesando pasillos con retratos de presidentes, saliendo desde estancias históricas de la residencia.

La fachada sur acogía el combate mientras la 'banda del Presidente', formada por marines, ponía música a las entradas. Veteranos y héroes de guerra escoltaban a los peleadores.

Todo ello acompañado por una narrativa visual constante: La figura de expresidentes como George Washington o Ronald Reagan, la creación de la bandera, "la tierra donde la libertad prevalece", Pearl Harbour, Normandía o la lucha por los derechos civiles.

El evento no dejó espacio a la ambigüedad. Uniformes inspirados en la bandera estadounidense sustituyeron la libertad habitual de los luchadores. Las polémicas azafatas también adoptaron esa estética. Incluso hubo recreaciones de soldados de la época colonial.

Los cánticos de "USA" fueron constantes cada vez que un peleador local pisaba el octágono.

La cita estuvo rodeada de mensajes como el expuesto por el cantante de country Zac Brown, que expresó que hay que "dar amor a quien nos mantiene a salvo y libres", mientras sonaban temas como American Pie y se proyectaban imágenes de la historia militar y social del país.

Luces, poder y un homenaje al poder militar

El evento reunió a 5.000 invitados VIP, con fuerte presencia militar y figuras como Mark Zuckerberg, cuya empresa Meta anunció durante el acto gafas con inteligencia artificial para veteranos ciegos. También destacó la presencia de empresarios como Kris Marszalek, CEO de Crypto una aplicación de intercambio de criptomonedas y patrocinador principal del UFC 250; o de personalidades del boxeo como el británico Tyson Fury

El coste, según el director ejecutivo de TKO Group Holdings, Mark Shapiro, ascendió a unos 60 millones de dólares. La compañía dirigida por el amigo de Trump, Dana White, aseguró, no obtendrá beneficios directos de este evento, y lo ven como "una inversión a largo plazo" basada en la "publicidad ganada".

El evento deportivo operó como una operación de imagen de gran escala en la que deporte, política americana y espectáculo se entrelazan sin precedentes claros.

Resultados que rompieron el guion

Ni siquiera el plano deportivo siguió completamente el relato patriótico. Los brasileños Mauricio Ruffy y Diego Lopes se impusieron a los estadounidenses Michael Chandler y Steve García. También cayó Derrick Lewis, señalado como favorito de Trump, derrotado por su compatriota Josh Hokitt. Solo Sean O’Malley se unió al triunfo de los locales junto a Gaethje.

Por otra parte destacó el duelo coestelar donde el francés Ciryl Gane noqueó al brasileño Alex Pereira y se llevó el cinturón interino del peso pesado.

Irrepetible desde lo deportivo, extravagante desde lo político y social

El cierre, eso sí, sí respondió al guion deseado por la festividad: Gaethje, el peleador estadounidense, derrotando a la gran estrella internacional en el centro simbólico del poder de la nación norteamericana.

Pero la sensación final trasciende el resultado. La Casa Blanca acogiendo un evento de combate, rodeado de símbolos militares, narrativa patriótica y puesta en escena política, deja una imagen difícil de clasificar.

Histórica, sin duda. Espectacular, también. Pero para muchos, inevitablemente, extraña.