Esperpento en el Málaga-Fulham. Los dos equipos se disputaban el trofeo Costa del Sol en una magnífica noche de fútbol; al menos eso parecía al principio del partido. El equipo londinense se situaba por delante en el marcador con un 2-1 sólido, pero, al término del encuentro, el colegiado Ortiz Arias señalaba penalti a favor del Málaga, lo que acabó dinamitando la aparente tranquilidad de Arbeloa, técnico del Fulham.
Eneko Jauregui anotó el penalti que ponía el empate a dos y conducía a los dos equipos a la tanda de penaltis. Una tanda que nunca llegó a jugarse. Mientras los jugadores se disponían a repartirse el orden y los lanzadores, Álvaro Arbeloa se enganchaba con el árbitro y acababa expulsado.
La respuesta del conjunto inglés fue abandonar el encuentro y negarse a tirar los penaltis. Según han podido confirmar posteriormente a los medios, las razones radican en que "en el contrato" no venían incluidos los penaltis, algo incomprensible teniendo en cuenta la relativa importancia del partido. Sumando, según el club, que si se hubieran lanzado los penaltis no habrían llegado al avión de vuelta.
El trofeo Costa del Sol XXXVI se queda en casa
A pesar de terminar en tablas, el Málaga salió anoche vencedor del trofeo local por la ausencia del Fulham en los penaltis. Adelantó Sessegnon a los ingleses con un remate de cabeza al segundo palo, a lo que le siguió el gol de Chupe tras una buena carrera de Larrubia.
Ya en la segunda parte, el nigeriano Alex Iwobi conseguía el 2 a 1 que parecía dar la victoria para el conjunto británico. Hasta que una internada de Rafita golpeó en el brazo de Calvin Bassey y el Málaga consiguió empatar el partido desde los once metros.
La imagen final se convirtió anoche en algo inolvidable, pero del bochorno que se presenció en La Rosaleda. Arbeloa acababa expulsado, el Fulham retirándose al túnel de vestuarios y el Málaga tirando un penalti sin portero que daba la victoria al conjunto boquerón.

