¿Es como Xavi? ¿Acaso es más Iniesta? ¿O quizás una mezcla de los dos? O simplemente es Pedri González López. Quizás sea mejor dejarle escribir su historia y no etiquetar su fútbol tanto como nos gusta a los periodistas deportivos.
Lo cierto es que Pedri tiene paralelismos con el estilo de juego de ambos. Por momentos nos recuerda a ese Xavi Hernández controlador de todo el tempo del partido, marcando el ritmo, dándole la pausa necesaria a cada momento y con una visión privilegiada del juego. Piensa un segundo antes que muchos rivales y con ello consigue una enorme ventaja para el juego de su equipo o de la selección.
Además, es un luchador incansable que batalla y presiona, que se sacrifica como el primero y que disputa todos los balones. Pedri no da nunca una pelota por perdida y es capaz de hacer la cobertura incluso en el área propia si al equipo le cazan en una contra. Baja a defender como si fuera un lateral y suele evitar claras ocasiones en contra.
Tiene de Iniesta esa verticalidad y decisión en los últimos metros que le hace ser fundamental para desarbolar sistemas contrarios o defensas férreamente armadas. Tiene gol, no mucho, como Iniesta, pero sí un buen disparo o una buena llegada, que quizás debería explotar más, pero que suele darle importantes réditos a su equipo.
El faro de la selección
Pedri será el faro de la selección española en el Mundial americano de este verano. Por él debe pasar la mayoría del juego de España en los partidos del torneo. Si eso se cumple, España no solo será reconocible y protagonista, sino que, a buen seguro, estará a un gran nivel.
Pedri es el nuevo trovador del fútbol español, un futbolista especial, diferencial y que hace mejores a todos los que le rodean, les hace jugar mejor. Es la antítesis del futbolista egoísta. Generoso por naturaleza, busca el brillo de los demás antes que la lucidez personal. Es más feliz dando una gran asistencia que dejando a un delantero solo ante el portero rival que materializando personalmente la jugada de ataque.
El poeta del balón
Pedri es "el poeta del fútbol", como le gusta llamarle a Gica Craioveanu. El último poeta del balompié español. Un artista que juega como un bailarín de claqué. Un lujo para el espectáculo y una enorme fortuna para la selección española por el hecho de que juegue bajo nuestra bandera. Pocas selecciones cuentan con un cerebro como él.
Además, Pedri tiene la espina clavada de no poder jugar los últimos partidos de la Eurocopa que ganamos en Alemania, por culpa de una entrada de Toni Kroos que le lesionó en la recta final del torneo. Ahora llega en plenitud de facultades: pletórico y maduro, habiendo liderado brillantemente al campeón de Liga.
Si las lesiones le respetan, el centrocampista tinerfeño está llamado a ser uno de los grandes nombres del próximo campeonato del mundo.
A pesar de su juventud, tiene una experiencia y un bagaje lo suficientemente importante como para llegar a esta cita en una madurez ideal para desplegar todo el fútbol que sabe y que tiene.

