El Barça salía al terreno de juego con la ilusión de volver seis años después a unas semifinales de Champions. Debía hacer los deberes en la ida, para no sufrir demasiado en Milán. Sin embargo, el partido no pudo empezar peor para los de Flick. Una jugada embarullada acabó en un despeje de la zaga interista por la derecha que acabó en un centro de Dimarco al que no llegó a nadie y que recogió Dumfries en la banda derecha. El neerlandés la colgó hasta en dos ocasiones y en la segunda Thuram la coló de espuela en las redes culés.
Cuando te marcan un gol en el primer minuto el partido solo puede ir a mejor y es lo que trató de conseguir el Barça poco a poco, mimando el balón. No fue hasta el minuto 11 que una de esas jugadas trenzadas por la banda derecha encontraron a Koundé y Yamal, que centró al corazón del área, y Ferrán encauzó un disparo que lamió el poste derecho. Minutos más tarde, tras un córner que no despejó la zaga interista, sería otra vez Ferrán quien remataría de volea para firmar la segunda ocasión culé.
Sin embargo, cuando parecía que el Barça comenzaba a despertar, volvió a marcar el Inter. Córner a favor de los italianos que Acerbi en el segundo palo pone en el punto de penalti y Dumfries, solo, marca de chilena desde la frontal del área pequeña. Dos tiros, dos goles, se mascaba la tragedia en Montjuic.
Pero cuando todo parece avocado al desastre, ahí es cuando aparecen los magos. Lamine controlaba un balón en banda derecha, se zafaba de la presión de Dimarco, se colaba en el área y la ponía al lado izquierdo de Sommer. El show acababa de comenzar, porque dos minutos más tarde, volvió a cogerla en el córner derecho, se zafó como si nada de Di Marco y ante la falta de contundencia defensiva italiana en el área logró empalar un disparo que esta vez rebotó en el larguero.
Lamine estaba desatado y cuando eso pasa el Barça genera mucho peligro. De hecho, empezó a encontrar en Olmo a su mejor socio. El catalán dispuso de hasta tres ocasiones. Pero no sería hasta el 37 cuando el mago de este equipo, Pedri, templaría al área un balón que ponía en el primer palo de cabeza para la llegada de Ferrán.
Algo de lo que nunca se espera hablar, pero que condicionó a ambos equipos, fueron las lesiones. Primero la de Koundé, que tuvo que ser sustituido por Eric García, y después Lautaro, la referencia interista desaparecida en la primera parte, decía adiós al partido.
De esta manera se llegó al descanso, con la sensación de que cada vez que Lamine tocaba el balón podía pasar cualquier cosa, mientras que el Inter había llegado dos veces y había marcado dos goles.
Tras la reanudación, en la que entraron Araujo por Gerard Martín en el Barça y Taremi por Lautaro, la dinámica fue la misma. El Barça volvió a dominar la presión y el balón, mientras que el Inter esperaba agazapado un balón en largo en uno de los costados. Precisamente, así llegó la acción del tercer gol interista. Una jugada que trenzaron Thuram y Dumfries acabó en córner y, de nuevo, desorden en la zaga culé acaba con el balón en la red. Tres veces había llegado el Inter y tres goles.
Menos mal que este año el Barça tiene duende y al minuto siguiente Olmo botó un córner que Lamine dejó pasar y Rapinha, con el alma, la puso en el larguero y Sommer en la red.
El ritmo del partido, lógicamente, había descendido y eso le beneficiaba al Inter que veía su deber cumplido. Conocedor de su situación, el Barça trató de apoyarse en Fermín, que estaba fresco, pero los intentos culers no fructificaban. De hecho, jugaban en contra del equipo catalán que empezaba a dejar espacios atrás que supieron aprovechar los interistas para poner el miedo en el cuerpo a la parroquia local. Concretamente, a Mkhitaryán le anularon un tanto que hubo que mirar con lupa.
Los minutos finales estuvieron marcados por los intentos de reanimación que Flick e Inzaghi trataron de realizarle al partido con los cambios, pero no había efecto para ningún lado y el partido languidecía hacia el final con las tablas en el marcador.
Todo se decidirá en Milán, pero el Barça debe mejorar y mucho su eficacia defensiva si quiere llegar a la final. Los interistas llegaron tres veces de forma clara y lograron marcar tres goles. En la faceta ofensiva, mientras esté Lamine habrá esperanza en Can Barça
