JUEGOS OLÍMPICOS

El COI excluye a las deportistas trans de las categorías femeninas a partir de Los Ángeles 2028

El Comité Olímpico Internacional anuncia que solo las mujeres biológicas podrán competir en las pruebas femeninas, dejando fuera de esa categoría a las deportistas transgénero a partir de los Juegos de Los Ángeles 2028. La decisión reabre un debate global sobre igualdad, equidad y seguridad en el deporte de élite.

ondacero.es

Madrid |

Caster Semenya, de Sudáfrica, compite en las semifinales de los 800 metros femeninos en el día 13 de los Juegos Olímpicos de Río 2016 en el Estadio Olímpico el 18 de agosto de 2016 en Río de Janeiro, Brasil.
Caster Semenya, de Sudáfrica, compite en las semifinales de los 800 metros femeninos en el día 13 de los Juegos Olímpicos de Río 2016 en el Estadio Olímpico el 18 de agosto de 2016 en Río de Janeiro, Brasil. | GETTY

El anuncio llegó con la solemnidad de las grandes decisiones: a partir de ahora, solo las mujeres biológicas podrán participar en disciplinas femeninas. La resolución, comunicada desde la sede en la localidad suiza de Lausana, marca un giro drástico en la política de inclusión deportiva que el propio COI había defendido durante la última década.

La medida llega tras un largo periodo de controversia, en el que varias federaciones —desde la natación a la halterofilia— habían adoptado normas restrictivas hacia las deportistas trans. El nuevo criterio unifica ese enfoque y lo eleva a norma olímpica, acabando con años de interpretaciones dispares entre federaciones internacionales.

La herencia de un debate interminable

Durante años, el deporte ha sido el campo de batalla donde se enfrentan la igualdad de oportunidades y la equidad biológica. Casos mediáticos como el de la atleta sudafricana Caster Semenya o el de la nadadora Lia Thomas dividieron a atletas, expertos y aficionados.

Uno de los nombres que más ha marcado el debate reciente es el de Imane Khelif, la boxeadora argelina que compitió en la categoría de 66 kg en los Juegos de París 2024. Aunque medios y redes difundieron masivamente que se trataba de una atleta transgénero, el COI y varios análisis periodísticos desmentían esa versión: según el expediente olímpico, Khelif es mujer biológica y siempre ha competido en categorías femeninas.

En el ring, su rendimiento fue espectacular: ganó todas sus peleas en París y se alzó con la medalla de oro en boxeo femenino, convirtiéndose en la primera argelina que logra el oro olímpico en esta disciplina.

El caso de Khelif se convirtió en símbolo de la tensión entre la vigilancia hormonal, la "feminidad" percibida y la seguridad en la competición, forzando al COI a revisar desde abajo los criterios de elegibilidad.

Con esta decisión, el COI defiende que la biología debe prevalecer sobre la identidad de género en la alta competición. Según el comunicado, el objetivo es "mantener la justicia deportiva y la integridad de las competiciones".

Reacciones: aplausos, críticas y consecuencias

La respuesta no se hizo esperar. Asociaciones de atletas celebraron la medida como una victoria por la "limpieza" en la competición, mientras que colectivos LGTBI la calificaron de "retroceso histórico" en materia de derechos e inclusión.

Algunos deportistas temen que la decisión genere un vacío regulatorio para quienes no encajan en las categorías tradicionales.

Implicaciones para el futuro del deporte

Más allá del debate ético, el impacto será tangible. Las federaciones tendrán que revisar sus reglamentos y ajustar criterios de clasificación, lo que podría dejar fuera a atletas que ya han competido al máximo nivel.

El COI, por su parte, se enfrenta al reto de gestionar las consecuencias políticas y mediáticas de una medida que, aunque busca preservar la igualdad competitiva, amenaza con abrir una nueva era de divisiones dentro del deporte mundial.