A sus 32 años Carolina Marín ha tenido que poner fin a una de las carreras más brillantes en la historia del deporte español. Tras varios meses intentando volver a competir en ese Europeo de bádminton que se va a jugar en su casa, en Huelva, la onubense anunciaba hace unos días su adiós a las pistas por culpa de la grave lesión sufrida en los JJOO de París.
"Es una decisión mía, que tomo yo porque es mi vida", cuenta en Radioestadio Noche. Había muchos riesgos para su rodilla en esa vuelta a la competición y su equipo así se lo hacía ver estos últimos meses. "Es la mejor decisión que he tomado en mi vida, no quería acabar con un prótesis. Tengo 32 años, toda la vida por delante, tienes que poner todo en una balanza, y no merecía la pena", asegura tranquila y convencida.
A pesar de lo duro de la decisión, para todos era lo mejor, no había otra opción mirando la salud de la deportista. "Claro que me da pena, llevo toda la vida jugando al bádminton, pero estoy tranquila, serena, y me siento feliz".
Y es que a pesar de las tres graves lesiones de rodilla sufridas, muy pocos pueden presumir del palmarés de Carolina Marín: campeona Olímpica en Río 2016 (la única jugadora no asiática que ha conseguido el oro olímpico), cuatro veces campeona del mundo y siete veces campeona de Europa. "Nunca me imaginé poder lograr lo que he logrado. Lo soñaba, pero ha sido mucho más de lo que podía soñar. Estoy orgullosa y agradecida", comenta cuando echa la vista atrás.
No ha hecho aún planes de futuro, pero le gustaría seguir ligada a su deporte. "El bádminton me ha dado la vida y yo le he dado la vida al bádminton. Voy a hacer todo lo posible porque el bádminton no desaparezca de España, pero no depende solo de mí".
Sobre si le gustaría entrenar y formar futuras estrellas lo tiene claro: si surge una nueva jugadora que destaque en este deporte, no le gustaría que la comparasen con ella. "Las comparaciones no son buenas, es lo que le pasa a Carlitos (Alcaraz) con Nadal, comparar una persona con otra no se puede", asegura.
Lo que sí tiene claro es que ahora toca parar y disfrutar, quiere viajar, conocer mundo porque, aunque lo ha hecho y mucho, nos dice que "solo conozco pabellones". Las pistas, las rivales, todos la vamos a echar de menos por su talento, garra, competitividad y simpatía pero su historia deportiva es ya una de las más grandes del deporte español.
