Monólogo de Alsina

La conclusión de Alsina tras la primera sesión del juicio del caso Mascarillas: "Podría terminar hoy y la corrupción ya habría sido acreditada"

El director de Más de uno ha repasado las declaraciones del hermano de Koldo, la amante del exministro de Transportes, José Luis Ábalos y su hijo, que han "confirmado el mangoneo ministerial" que se produjo bajo su mando.

Carlos Alsina

Madrid |

Monólogo de Alsina, en Más de uno

Le preguntó el emperador a su sabio de cabecera: "Dime, sabio entre los sabios, ¿qué he de hacer para borrar una civilización entera del mapa?" El sabio titubeó un poco y respondió: "Pues no sé… ¿ser un bárbaro?" En un edificio de apartamentos de Ibiza alguien puso en el ascensor, hace mucho años, este cartel manuscrito: "No horinar en el ascensor, pues es peligroso y puede dar corriente". Aunque orinar estaba escrito con hache, la idea tenía sentido: si al meón reincidente no le disuadía lo incivilizado de su comportamiento, que al menos lo disuadiera el daño imprevisto que a él mismo pudiera causarle: cuidado con mear, que te electrocutas.

  • Donald Trump, el más grande visionario (o iluminado), que habita la Tierra, aparcó esta noche su plan para convertir Irán en la cara oculta de la luna, o sea, un territorio a oscuras, lleno de cráteres y sin un alma que pueda ya habitarlo nunca. Dos semanas de tregua.
  • Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel que aspira a apropiarse, por la vía de los hechos consumados, del sur del Líbano, aparcó, a su vez, los bombardeos en Irán a petición de sus socio estadounidense aunque manifestando que el alto el fuego no alcanza a El Líbano, donde él mantiene intacto su ardor guerrero.
  • El régimen iraní, régimen represor y teocrático al frente del cual no se sabe quién está, con un Jamenei II como figura de cartón, anunció, a su vez, que dejará de atacar los buques que naveguen por el Estrecho de Ormuz, esto que llama operaciones defensivas y que ha traído consigo una crisis energética que sacude a medio mundo. Nada ha dicho el gobierno represor de dejar de atacar los derechos de su propia población deteniendo, encarcelando y ejecutando disidentes. Para eso no hay tregua que valga.

Ha sido Pakistán, cuyo gobierno viene ejerciendo labor de mediación y celestinaje, quien comunicó pasada la medianoche que Estados Unidos e Irán aceptaban un alto el fuego para seguir negociando ahora la propuesta de diez puntos presentada por Irán. El comunicado se produjo cuando faltaban noventa minutos para el fin del mundo, o para la campaña militar destinada a arrasar Irán con la que venía amenazando, en su tono matonamente hiperbólico, el presidente de los Estados Unidos.

Esta expresión tan elaborada que esputó ayer: "una civilización entera morirá esta noche". Se ignora qué entiende Trump por una civilización entera. Pero es el mismo estadista que empezó la semana voceando "abran el puto estrecho, locos cabrones" a los desconocidos ayatolás antes de hacerse acompañar de un hombre disfrazado de conejo de Pascua para soltar un mítin sobre el Ejército a los niños reunidos en el jardín de la Casa Blanca.

Y aún dijo ayer, tras amagar con el exterminio iraní, ¡viva el pueblo de Irán! El pueblo que, al cabo de cincuenta años sufriendo la bota con turbante de su régimen teocrático -los crímenes que se cometen en tu nombre, Alá-, sufre ahora la destrucción de sus infraestructuras, sus líneas férreas, sus carreteras, sus centrales eléctricas. Qué duro es liberar al pueblo iraní: antes hay que asfixiarlo en el infierno de su vida cotidiana.

Qué duro es liberar al pueblo iraní: antes hay que asfixiarlo en el infierno de su vida cotidiana.

Como Trump es muy de cambiar de profecía sin cambiar de tono hiperbólico, ha pasado de amenazar con hacer regresar Irán a la edad de piedra a celebrar el advenimiento de la edad de oro para Oriente Medio. Celebró Trump a primera hora de hoy este alto el fuego anunciando las oportunidades de hacer dinero que se abren ahora que el estrecho de Ormuz volverá a estar abierto, es decir, como estaba antes de los primeros bombardeos.

No es mal momento, esta mañana de paz a medias, para recordar cuáles fueron las razones que alegó Trump para iniciar esta guerra. Que eran impedir el programa nuclear iraní y provocar la caída del régimen. El régimen sigue ejecutando disidentes estos mismos días y acaba de incluir entre sus quince puntos para la negociación el enriquecimiento de uranio. Ya no hay Jamenei, es verdad, ni otros altos cargos que han sido eliminados, pero sigue habiendo una legión de ayatolás dispuestos a coger el testigo.

A falta de que el final de la guerra se confirme -lo de hoy es solo una suspensión- y de ver cómo queda Irán, habrá que empezar a juzgar, con los resultados a la vista, si violar la legalidad internacional, matar a unos miles de personas, provocar decenas de miles de desplazados y generar una crisis energética ha sido, en términos que entenderá Trump, una buena inversión.

En el Tribunal Supremo, ¡abajo las mascarillas!

Ábalos ya va a cara descubierta. Contra Jéssica, amor de su vida (bueno, de un año de su vida) y hoy testigo de cargo de la corrupción sin fronteras. La corrupción es esto: abuso de poder para colocar novias, amantes, familiares o conocidos. El uso del ministerio, con toda la jeta, como agencia de colocación, ni siquiera para que trabajen, solo para que disfruten de un sueldo. Uso de intermediarios-tapadera para financiar, ocultamente, a una persona cuyos favores deseas. Y corrupción es, también, aceptar el regalo del corrupto, dejarte colocar, cobrar sin ir a trabajar, echarle jeta.

La corrupción es esto: abuso de poder para colocar novias, amantes, familiares o conocidos

En estas estaba Jéssica Rodríguez, narrando cómo siempre tuvo claro que sus gastos, de piso, de nevera, de gato, los pagaba Jose, cuando el abogado de Jose descolocó a los presentes en el juicio queriendo fijar la idea de que ella era una prostituta captada por Aldama para tener contento a Ábalos.

El cambio de táctica defensiva desconcertó al personal porque no se alcanza a entender cuál es la táctica. Y si ella era prostituta, ¿qué? Ábalos seguiría siendo el ministro-secretario de organización-y-cliente (explotador sexual, conforme a la doctrina de su partido) que se aprovechó de su cargo, su poder, su manejo del presupuesto público, para procurarle a la mujer de la que se aprovechaba un salario de empresa pública por un trabajo fantasma. Que llegara a través de Aldama -la teoría de la mujer infiltrada para obtener munición contra el íntegro ministro- no cambia eso. En lo que se refiere a este asunto, el juicio ha venido a ratificarlo todo.

De hecho, con la declaración de Jéssica y la confirmación, por parte de sus empleadores, de que su puesto estaba blindado por orden del ministro-putero, el juicio podría terminar hoy mismo y la corrupción ya habría sido acreditada. Las mascarillas aún no, pero el mangoneo ministerial en beneficio propio, sí. Jéssica-testigo de cargo no fue Marlene Dietrich, no hubo giro de guion que convirtiera su testimonio inculpatorio en la salvación del hombre de sus sueños.

Antes de que subiera Jéssica al estrado lo había hecho Joseba, al que ella reportaba sus problemas domésticos como si fuera un Koldo de repuesto. Joseba, hermano de Koldo, colega, confidente, mensajero, también aportó una novedad a preguntas de la abogada de su hermano (de nuevo, todo queda en casa).

Recuérdese que lo que Koldo alega, en su defensa, es que el dinero en efectivo que manejaba no era de mordidas sino del PSOE, los famosos gastos reembolsados. El hermano Joseba fue por ahí. Contó que si él se presentaba en Ferraz y preguntaba por Celia, empleada de la secretaría de organización del PSOE, le dejaban subir a recoger el sobre con dinero para su hermano.

Patricia, su cuñada, todo queda en casa. Que luego organizaba la caja y le llevaba las cuentas, con Koldo a su vera, al ministro Ábalos, qué delicioso enredo con dinero en efectivo del partido, supuestamente reembolsado por gastos de representación, que iban de la gerencia a la casa de Koldo sin que conste qué empleados del PSOE habían incurrido en gastos y por qué.

Es que se le daba a Koldo todo el dinero de gastos de la secretaría de organización, así, sin más justificante ni más control, ni más nada. ¿En calidad de qué se llevaba Joseba los billetes del PSOE? Ah, porque era hermano del asistente del secretario de organización. ¿No podía recoger el dinero Koldo, o Ábalos, que era el cargo orgánico? Pues hombre, como poder. Pero ya explicó el gerente ante el juez que el sistema era un poco laxo. Traducido: que el control era pura apariencia.

¿En calidad de qué se llevaba Joseba los billetes del PSOE?

Se supone que los empleados de un departamento pasan sus tiques para que les sean reembolsados pero se meten todos los billetes en un sobre a nombre de Koldo o de Ábalos y aparece por allí un tal Joseba, hermano de Koldo, que se lo lleva en mano a una tal Patricia, esposa de Koldo, sin que conste que los empleados de verdad sepan nada del asunto. Todo, admirable.

El gerente, por cierto, Moreno Pavón, fue premiado con la presidencia de la empresa pública del uranio en la que trabajó Leyre Díez porque el mundo es un pañuelo y la agencia de colocación de afines y conocidos no conocía límites. De esto, el secretario general del partido tampoco supo nunca una palabra. Qué mal informado ha estado siempre este hombre.