Entrevista en Por Fin

Begoña Imaz: "La historia de la humanidad está muy ligada a la historia del perfume"

Las entrevistas de Jaime Cantizano a actores, cantantes, científicos... Hablamos con Begoña Imaz Fernández de Trocóniz, autora de "historia y ciencia del perfume"

ondacero.es

Madrid |

¿Cuántas veces os ha pasado que un simple olor, te cambia el día, o te trasporta a un momento de tu vida? ¿o simplemente te reconforta un olor conocido? ¿o al contrario... un olor que no te gusta te fastidia la mañana...? Y es que el perfume tiene algo de mágico...

Ya, mucho antes de formar parte de nuestro día a día, pertenecía a lo misterioso: humo que se elevaba en rituales, mezclas que buscaban curar, seducir o incluso conectar con lo sagrado.

Durante siglos, crear un perfume fue casi un acto de alquimia:

Personas dedicadas a experimentar con plantas, resinas y esencias, tratando de capturar algo invisible. Y poco a poco, ese saber fue evolucionando: de lo mágico a lo científico, pero sin perder nunca su parte más artística.

Hoy, los perfumes siguen acompañándonos, contando historias, llevándonos a un recuerdo, a una emoción...

Pues bien, esa mezcla de historia, ciencia y sensibilidad es la que ha llevado a nuestra invitada a investigar a fondo este universo y a convertirlo en un libro: “Historia y ciencia del perfume”, de Begoña Imaz Fernández de Trocóniz.

En él, Begoña hace un repaso por la historia del perfume hasta nuestros días: "Realmente nos ha acompañado siempre. Sí que es cierto que tuvo ese uso funerario, pero por ejemplo, ya los antiguos egipcios ya utilizaban muchísimos aceites aromáticos para cuidar el cuerpo. Era una civilización que tenía sendos conocimientos de cosmética, de autocuidado. Luego vinieron los griegos, que asociaron un poquito más el perfume a las divinidades. Cada dios, cada diosa, tenía su propio perfume, como por ejemplo Afrodita, las Rosas. E igual fueron los romanos los que ya hicieron un uso tan exagerado del perfume, que podemos decir que el perfume llegó pues a todas las clases sociales y salió de ese uso un poco más funerario, místico, a un uso cotidiano para para agradar, para seducir. En la antigua Roma, incluso los perfumes, pues, servían para indicar el estatus social, los gustos sexuales preferentes y luego, a partir de ahí pues ya, bueno, la edad media y lo dejamos un poquito como un paréntesis"