En Alemania el voto se ha fragmentado y será más compleja la gobernabilidad pero habrá gobierno de gran coalición y pro europeo. Los votantes están cabreados, sobre todo los jóvenes, y Europa y España deben volver a poner el empleo y los salarios en el centro de su agenda política, como hace China y EEUU.
Hay que mejorar nuestra competitividad y aprovechar el crédito abundante y a tipos bajos para invertir. Hay que ponérselo muy fácil a las empresas, darles seguridad jurídica y reducir la burocracia, especialmente a las que invierten en los nuevos sectores tecnológicos y sostenibles. Europa tiene capacidad industrial y tecnológica de sobra para ser competitiva pero debe ser la prioridad y no hay que tenerle miedo a cambiar.
Carlos, como nos enseñó Heráclito, el filósofo griego, “todo fluye, todo cambia, nada permanece”.
