A nuestro Seleccionador no le gusta hablar de suerte, solo de trabajo y constancia, pero detrás de las dos cosas que tan bien aplicamos, sorbitos de fortuna también nos damos. Se nos lesiona un rival, o se autoexpulsa, o se estira un travesaño para detener un penalti al Kane.
No renunciemos a estos golpecitos, vengan de donde vengan
De todas formas, si alguno pensaba en un equipo empachado, nada, al revés. Se entregan, se coordinan, se lucen. 3 de 3 y mañana a por el pleno. Pero amén de lo futbolístico, me llama mucho la atención el plano social de nuestros campeones del mundo. Es la primera vez que los percibo como un trocito de patrimonio que las ciudades acogen y que la federación se esmera por lucir.
Lo hemos visto en Sevilla y en Oviedo. Hay un partido oficial de España, cierto, pero en derredor hay que montar la parafernalia debida para que todo el mundo sienta el triunfo como algo suyo. Con todo boato y solemnidad, acercado al pueblo hacia algo que trasciende.
Fíjate que creo, será por el lunes, que es posible que alumbremos a una generación de hinchas que sean primero de la Selección… y luego, si hay hueco en uno de sus ventrículos, del algún otro equipo. Estaré atento

