A veces es solo una combinación de azares lo que separa a una incidencia, de un accidente, de una catástrofe. Si en Adamuz no se hubiera cruzado un tren por la otra vía justo en el momento del descarrilamiento, no estaríamos hablando de una tragedia y lo mismo habría ocurrido si la maquinista del Iryo hubiera podido reanudar la marcha a tiempo.
En ambos casos se produjeron fallos fatales que desencadenaron la tragedia pero claro que hay una intervención del azar. Lo que produce vértigo es pensar en cuántas veces se ha cargado la suerte. La sensación de vulnerabilidad que dejan estos dos accidentes ferroviarios en la misma línea de alta velocidad en dos meses es total.
Miren, respecto de Adamuz. Los maquinistas -y los propios viajeros- venían denunciando unos temblores muy inquietantes en zonas muy concretas del trayecto. Esos temblores informaban de un deterioro de la infraestructura, que en el caso de Adamuz hizo saltar una soldadura.
Esa soldadura que protagonizó una de la frases imborrables de Óscar Puente, esta pronunciada en una reunión a puerta cerrada ante las víctimas: "Yo no soldé la vía". Pero después de Adamuz se tomó (lo que se llama) una decisión culposa y es que los trenes redujeran sensiblemente su velocidad. De manera que España pasó a la fase de la alta velocidad ma non troppo.
Ahora la investigación del accidente de Urda se centra en averiguar cuántas veces se pudo producir un fallo en la aplicación de los protocolos. Es decir, cuántas veces un tren pudo reanudar su marcha normal mientras que más adelante en la vía, otro tren permanecía parado. De la respuesta de esto se podrá determinar hasta qué punto hemos estado expuestos al riesgo.
La compañía Iryo ya había denunciado que el sistema LZB estaba obsoleto y provocaba conflictos en los nuevos trenes. En cuanto se caía, los trenes se paraban y les costaba reanudar la marcha. En el caso del Iryo que se paró en Urda la maquinista no logró hacerlo antes de que fuera alcanzado a 200 kilómetros hora por el AVE que circulaba detrás.
Hay otro extremo que tendrá que aclarar la investigación: Renfe ordena que, si cae el LZB, se reanude siempre en marcha a la vista. Esa es la norma. ¿Por qué no se aplicó en este caso?
Porque no había un sólo controlador en el centro de control y desde allí dieron la orden de reanudar con marcha normal a todos los trenes parados. Aquí se aprecia bien la distinción entre lo normal y lo habitual. Esto no puede ser normal, ¿pero era habitual? Es lo que van a determinar las dos investigaciones en marcha: la judicial y la de la Autoridad Independiente de Investigación Técnica y para ello van a analizar decenas de antecedentes similares en la misma línea en los que se produjeron fallos en la tecnología LZB.
Por resumir, se trata de averiguar hasta qué punto los viajeros estuvieron en riesgo durante todo este tiempo.
Digamos que esta es la parte más vertiginosa de la investigación. La más dolorosa tiene que ver con la recuperación de los cuerpos y de los restos mortales que aún se encuentran atrapados en los vagones.
Esta madrugada los equipos forenses confirmaban que ya han identificado a 66 de los 69 fallecidos en el choque de trenes. Quedarían tres cuerpos aún por identificar de tres personas de nacionalidad extranjera. Trabajos que se quieren acelerar una vez que sus familias, que ya están localizadas, lleguen a España.
Respecto a los heridos, aún quedan 41 personas ingresadas en hospitales de Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid. 16 de ellas permanecen en la UCI, aunque su evolución (siempre con todas las cautelas) es favorable.
Y de todo lo importante esto es lo menos importante, pero como cabía prever se ha producido un desplome del PSOE en las encuestas que hoy se publican. En La Razón, un sondeo de NC Report baja la expectativa del PSOE hasta el 25%. 100/102 escaños. La de El Mundo es aún más demoledora porque nunca antes en toda la serie de Sigma Dos, el PSOE había bajado de los 100 escaños y en esta sí lo hace, se quedaría en 99 escaños, porque los socialistas habrian perdido en tan sólo tres días 450mil votos. Se hundiría hasta el 24,6% en lo que constituiría su peor dato en las encuestas de El Mundo de toda la legislatura. Y atencion al vuelco porque la suma de la derecha estaría en los 15 millones de votos, lo que permitiría llegar hasta los 203 escaños.
Es evidente que el PSOE va a replantear su campaña, pero difícilmente va a poder imponer otro tema de conversación. Fíjense esta misma semana comparecerá en la Diputación Permanente del Congreso el inverosímil ministro de Transportes Óscar Puente, allí se someterá a la presión, no sólo de la oposición, sino también de sus socios de la izquierda, que desde el mismo día del accidente llevan pidiendo su dimisión.
¿Qué hace ahí todavía Óscar Puente? ¿Por qué no ha dimitido o le han destituido? Pues quizás les ayude a encontrar una respuesta en la crónica de Ainhoa Martínez en ABC que cuenta: Moncloa se da hasta el martes para definir la estrategia con Puente.
Sánchez blinda, por ahora, al ministro de Transportes, mientras encarga encuestas para medir el impacto electoral de la tragedia y trazar los próximos movimientos.
Ya ven cómo se toman las decisiones… ¿Mediante un riguroso escrutinio moral? No… mediante un riguroso escrutinio electoral.

