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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "La fábrica de extremistas que es el gobierno autonómico de Cataluña sigue batiendo récords de infamia"

En un nuevo alarde de coraje, Joaquim Torra Pla, antiguo empleado de una compañía de seguros, ha pasado la noche en el monasterio de Montserrat sumido en la reflexión y negándose a ingerir alimento alguno. Veterano en el cálculo de riesgos, fruto de su única experiencia laboral conocida, el valeroso Torra Pla prolongará otras veinticuatro horas su libranza espiritual en Montserrat y, también, su ayuno.

Carlos Alsina | @carlos__alsina |  Madrid |  10/12/2018

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Ya mañana volverá a su despacho y se zampará una escudella para celebrar que ha contribuido, con ejemplar espíritu de sacrificio, a la causa de la libertad. El presidente valiente se solidariza así, un ratito, con los reclusos preventivos que ahora no quieren comer y se queda muy a gusto consigo mismo y con los monjes que le dan cobijo. Quién podrá dudar ahora de su compromiso con la lucha. Quién podrá negar que arriesga como el que más.

Este Torra es un espécimen único de nuestra selva política. En su currículum pone que es presidente de la Generalitat de Cataluña. Ésa es su tapadera. En realidad, es un predicador. Peligroso. Con tonito curil y actitud de Calimero, siempre como queriendo dar pena. Pero inoculando en cada discurso un poco más de veneno. Este Torra es un gobernante de mentira que no se gana un solo euro de su sueldo. El día que no está con Puigdemont subido a un escenario para hacerle los coros a Lluis Llach, anda en Suiza curándose la nostalgia de su época en Winterthur o está predicando su odio a España allá donde quieran bailarle el agua.

Su coraje es tan falsito como su carrera. Se ha cuidado de no firmar un solo papel que le comprometa. No ha tomado una sola medida que le pueda acarrear un disgusto judicial. Pero está todo el día vendiendo lo valiente que es y lo dispuesto que está a llegar hasta el final y pagar el precio que haga falta para conseguir la independencia. Un publicista de si mismo que este fin de semana dio un paso más en su labor subversiva. Ahora toca beber los vientos por Eslovenia. Eslovenia, qué hermosa eres. Fracasado el intento de convertir primero el Canadá y luego Escocia en el faro que guía al independentismo de Montserrat, ahora toca Eslovenia. Otro modelo que requiere de distorsión histórica y fanatismo tórrico para poder ser presentado como la Cataluña de los Balcanes. Eslovenia se independizó de la Yugoslavia de Milosevic (repítase, Milosevic, el nacionalista serbio, dictador y supremacista) con una declaración unilateral y armando una fuerza militar para enfrentarse al Ejército Regular yugoslavo, integrado también por eslovenos. Setenta y cuatro muertos. La primera de las guerras balcánicas de los años noventa.

Estemos dispuestos a todo, incluido el enfrentamiento armado y los muertos (se entiende), dice el presidente agitador prendiendo la llama antes de meterse a ayunar a su monasterio. 'Estemos dispuestos a todo', dice el jefe político de los Mossos d'Esquadra. El del 'apreteu, apreteu' a los cederres. El encargado en Barcelona del comando Waterloo. El peón de quien ha convertido el PDeCAT en el PDeCUP.

Esta fábrica de extremistas que es el gobierno autonómico de Cataluña sigue batiendo récords de infamia.

Éste es el resumen del fin de semana en Cataluña:

• Una carretera principal, la AP-7, cortada quince horas porque a los CDR les dio la gana.

• Los peajes de las autopistas saboteados por las bravas con la coartada de liberar a los automovilistas del pago.

• La Gran Vía de Barcelona cortada anoche, aquí ya sin coartada.

• Y el gobierno catalán ocupado en leerle la cartilla a los Mossos d'Esquadra porque el jueves se emplearon demasiado a fondo en el control de un grupo de agitadores que, con la bula ésta del antifascismo quiso montar bronca.

El mundo al revés.

• Cataluña es ese lugar en el que los tipos con capucha que, por sus narices, impiden a la gente circular, se apropian de la calle o pretender decidir quién puede y quién no puede manifestarse, cuentan con el aliento del gobierno autonómico.

• Cataluña es ese lugar en el que la policía en ensalzada por sus jefes políticos cuando no hace nada y puesta bajo sospecha cuando cumple con su trabajo.

• Cataluña es ese lugar en el que gobierna un señor del que nadie sabía una palabra en las últimas elecciones, un tal Torra, manejado desde Waterloo por un señor del que nadie sabía una palabra en las elecciones anteriores, un tal Puigdemont. Así se sigue escribiendo esta historia.

El miércoles en el Congreso hay pleno monográfico sobre la cuestión catalana. Cuando se convocó aún estaba el gobierno Sánchez en aquello de la empatía y el vamos a llevarnos bien. Aún pensaban que habría reunión, mano a mano, de Sánchez con Torra. Aún se referían al president como el interlocutor necesario que se había emocionado en la fuente de Guiomar cuando Sánchez lo llevó de excursión por la Moncloa.

Las cosas han cambiado. El PSOE se ha pegado un leñazo electoral en Andalucía que le va a costar el gobierno de la región con más habitantes de España. Toca romper lazos empáticos con el independentismo catalán y sobreactuar ahora en el repudio al posible socio. En otros tiempos habría dicho Carmen Calvo que las palabras no dejan de ser palabras, gesticulación independentista. Pero las cosas han cambiado y Ábalos dice ahora que Torra es un iluminado.

Este Torra iluminado que aboca a la gente al sufrimiento es el mismo Torra al que el gobierno ha estado cortejando. Y revise el ministro Ábalos lo que él mismo ha dicho. Porque si el presidente de un gobierno autonómico, en su opinión, está haciendo un llamamiento a la insurrección armada, a qué espera su gobierno para actuar en consecuencia. ¿Cómo va a responder el gobierno a un llamamiento a la insurrección, ministro?