Opinión

Monólogo de Alsina: "Esa caja B de la que usted me habla"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo las declaraciones de los expresidentes Aznar y Rajoy en el juicio de la caja B del Partido Popular.

Carlos Alsina

Madrid | 25.03.2021 09:06

Víspera del viernes de dolores. En puertas ya de la Semana Santa y sin novedad en el frente coronavírico. Bueno, sin novedad, todavía. El día está empezando. De momento, nada cambia en lo que hace a las restricciones a la movilidad que estarán en vigor hasta el nueve de abril. Prohibido moverse entre regiones y toque de queda desde las once de la noche. Todo el runrún de la jornada de ayer respecto de un endurecimiento de las medidas se quedó en nada porque no consiguió persuadir la ministra Darias a los gobiernos autonómicos. Ante la perspectiva de que naufragara la propuesta, prefirió la ministra no plantearla.

Pero no será porque no crea que hay que adelantar el toque de queda y recortar el horario de los negocios no esenciales. De hecho, toda su intervención de ayer ante la prensa estaba impregnada de esa idea: la tendencia ha cambiado, los contagios repuntan, la perspectiva es mala y los gobiernos autonómicos deberían cerrar la mano cuanto puedan.

El gobierno central contra el gobierno madrileño

¿Qué sí podría hacer Sanidad? Modificar los criterios que en su día se aprobaron para decidir cuándo hay que cerrar los bares, por ejemplo. Hay una región, que es Madrid, que está por encima de los doscientos casos por cien mil de incidencia acumulada. Si estableces que por encima de doscientos hay que dejar de servir dentro de los locales, pones al gobierno autonómico en el brete de atender esa indicación o rebelarse. Es decir, la película que ya vimos en la segunda y en la tercera ola. El gobierno central contra el gobierno madrileño. Y además, ahora, en campaña.

Moverse entre regiones desde mañana está prohibido. Y la ministra celebra que haya comunidades que estén aplicando el confinamiento provincial. Cuanto menos se pueda uno mover, tanto mejor en opinión del ministerio. El precedente de las navidades ---y de la tercera ola--- pesa en el ánimo de las autoridades.

El gobierno, entonces y ahora, tiene en su mano endurecer y restringir aún más la movilidad si lo considera oportuno. Está facultado por el Congreso hasta el 9 de mayo. Ya se le recordó al gobierno en Navidad que esa competencia era suya y luego salió Simón a decir aquello de que habíamos disfrutado de las fiestas por encima de nuestras posibilidades. Ahora la historia se repite: el gobierno también tiene en su mano modificar la duración del toque de queda, pero ha preferido dejar que sean los los gobiernos autonómicos los que se ocupen.

En todo caso, y a diferencia de las navidades, esta vez sí se ha decretado el cierre perimetral de las regiones. Es, en realidad, la gran diferencia y a la que fían las autoridades la evitación de una cuarta ola. Por eso salió ayer el ministro del Interior a disuadir al personal de que intente saltarse la restricción.

Policía para asegurar que el confinamiento perimetral se cumpla de verdad ---bien sabemos que en ocasiones anteriores ha sido un coladero--- e insistencia del gobierno en que sí se está pidiendo a los viajeros de los aeropuertos que presenten su pcr negativa. El problema que tiene, en esto, el gobierno es que cualquiera que haya volado recientemente sabe que no se comprueban los papeles de todos los viajeros: a algunos les toca y a otros no, como le dijo ayer el diputado Esteban a Pedro Sánchez.

¿Cómo va la vacunación, la gran esperanza para acabar con la pandemia?

¿Y la vacunación, qué? ¿Cómo va la gran esperanza, o la única, que hoy tenemos para dejar atrás la pandemia este año? Pues al trantán. Aún no llegan a los dos millones y medio las personas que han recibido la doble dosis en España. Estamos en una tasa de doce dosis por cien habitantes, igual que Alemania, que Italia, que Francia. Muy por detrás de Reino Unido, que están en 43 dosis por cien habitantes, o de Israel, que es líder con 112 dosis. El esperado acelerón de la vacunación sigue a expensas de que la comisión europea reparta más vacunas entre los países miembros. Y la sucesión de contratiempos con la que iba a ser la vacuna más administrada, AstraZeneca, no ayuda a despejar el camino.

Lo último son los 30 millones de dosis que la comisión dijo ayer que ha descubierto en una planta de Italia. Están los comisarios europeos como los inspectores de la ONU en el Iraq de Sadam Hussein: inspeccionando fábricas en busca de material escondido. Dicen haber detectado que la farmacéutica está produciendo más de lo que distribuye. La compañía alega que éstas son dosis de una fábrica que aún no tiene la bendición de la Agencia Europea para distribuirlas. Pero los gobiernos europeos sospechan que AstraZeneca está intentando burlar de nuevo sus obligaciones.

El mercado de fichajes para las elecciones madrileñas

En el mercado de fichajes de primavera para las elecciones madrileñas, Sánchez le ha puesto a Gabilondo en la lista ---en la lista que tampoco decide Gabilondo--- a una secretaria de Estado cuyo nombre los medios no sabíamos pronunciar porque nunca habíamos hablado de ella, a una presidenta del Senado, Pilar Llop, que es senadora por designación autonómica (y necesita volver a ser diputada en Madrid para poder seguir de senadora) y a otra secretaria de Estado más conocida, Irene Lozano, que pasó de la Marca España al Consejo Superior de Deportes y que ahora vuelve a cambiar de destino y entra en campaña.

Díaz Ayuso, por su parte, ficha a uno de los nombres más populares de Ciudadanos (o ex de Ciudadanos). Toni Cantó ira en la lista del PP como independiente.

No milita en el partido pero sí milita en la causa de Ayuso. El día que dimitió de Ciudadanos le preguntamos aquí si su próximo partido era el PP. No había recibido oferta hasta que la recibió. Y la ha aceptado.

Alivio en el PP tras las declaraciones de Aznar y Rajoy

En el PP, por cierto, hay hoy alivio porque la temida declaración de Aznar y Rajoy en el juicio de la caja B se salvó sin nuevos daños para la dirección actual. Las acusaciones preguntaron todo lo que tenían que preguntar ---a algún abogado se le notó que habría deseado tener a los dos, Rajoy y Aznar como procesados y no sólo como testigos--- pero ni el uno ni el otro se salieron de lo que cada viene diciendo sobre la financiación irregular del partido que presidieron, y el dinero negro, y los sobresueltos, y la compra de favores a cargo de empresarios afines, desde que Bárcenas, 2013, hizo llegar a El País sus papeles.

Si al final se prueba que hubo caja B, dejará a Rajoy y Aznar por mentirosos. Y el testigo está obligado a decir la verdad

Reiteran Rajoy y Aznar que esos papeles no reflejan la contabilidad real del PP y que ellos nunca autorizaron, ni crearon, ni supieron que existiera la caja B. La tal caja B, como dice Rajoy, que nunca jamás encontró a nadie en su partido que hablara de la famosa caja.

En negar la existencia de la caja B es, probablemente, en lo único que a estas alturas están de acuerdo estos dos ciudadanos. Si la sentencia al final da por probado que hubo caja B, dinero negro y financiación irregular, dejará a Rajoy y Aznar por mentirosos. Y el testigo está obligado a decir la verdad.