OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Úrsula, te recibimos con alegría"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre la buena puntuación de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, al gobierno español por su compromiso en los fondos europeos.

Carlos Alsina

Madrid | 17.06.2021 08:48

Úrsula Von der Leyen era Fátima Báñez hasta hace ocho años. Y luego fue Dolores de Cospedal hasta hace dos. Cuando fue elegida, contra pronóstico, presidenta de la comisión europea (este gobierno de concentración que gestiona la Unión Europea). Quiero decir que Úrsula Von der Leyen es una política. Conservadora. Fue la Báñez alemana, a las órdenes de Ángela Merkel (por eso sabe más de los Ertes que Yolanda Díaz) y fue la Cospedal alemana, ministra de Defensa, aunque sin coqueteo conocido con el comisario Villarejo, que tampoco sé si en Alemania tienen.

La Comisión Europea puntúa con muy buena nota los compromisos asumidos por España

Hoy es la muy popular presidenta de la comisión europea, con buena prensa y con buen talante. Pero no es un hada madrina, es una profesional de la política. Que cuando tiene a mano una buena noticia no deja pasar la ocasión de protagonizarla ella porque sabe que de las malas ya le harán protagonista aunque no quiera. Úrsula quiso personarse ayer en Lisboa y en Madrid para entregar a Antonio Costa y Pedro Sánchez, jefes de gobierno, su título de graduados. El tribunal examinador (que es la comisión europea) puntúa con muy buena nota los propósitos, y los compromisos, que ambos gobiernos ---o ambos Estados--- asumen.

Con puesta en escena de entrega de diplomas, la presidenta hizo entrega a Sánchez de la carpeta que contiene el veredicto europeo: muy buen trabajo. Y tanto: no reparó en elogios Von der Leyen al documento que ha presentado España. Aquí dijimos hace meses que, en el peor de los casos, lo más que haría la comisión europea sería ponerle alguna pega pequeñita al plan español. Pues ni media pega. Deben de estar pensando Zapatero y Rajoy que ya habrían querido ellos que les tocara una comisión europea tan generosa y tan suelta, una crisis en la recetaran más gasto público y más endeudamiento en lugar de lo que les tocó a ellos: tijera, cinturón y adelgazamiento.

Ya habrían querido Zapatero y Rajoy que en la crisis les recetaran más gasto público y endeudamiento en lugar de tijera, cinturón y adelgazamiento

Muy mal tenemos que hacer las cosas para que una inyección de dinero como la que vamos a recibir (nueve mil millones de euros ya en julio, diecinueve mil este año, setenta mil cuando el plan de salvamento termine) no se traduzca en un empujón notable del país. La pandemia ha sido una tragedia para todo el mundo y lo único bueno que vamos a sacar de ella (o las dos cosas buenas) son el acelerón científico que ha permitido en la investigación de virus y vacunas y la oportunidad que se ahora se presenta de pegarle un acelerón a la modernización de España.

Los gobernantes (de Sánchez a Merkel pasando por Úrsula) hablan de transición energética, de digitalización, de sostenibilidad. Los ciudadanos lo que probablemente esperan es que todo eso se vaya haciendo, sí, y que vaya repercutiendo positivamente en su vida cotidiana: que cueste menos encontrar un empleo ajustado a la formación que uno tiene, que el salario permita algo más que subsistir y que la próxima vez que nos embista una crisis el daño que nos cause sea menor porque estemos mejor preparados. Y ésta es la idea: aprovechar la brutal crisis que nos causó el virus para acelerar hacia una sociedad más próspera y con menos desigualdad. Cómo no desear que el objetivo se cumpla. Que cuando que haya que poner nota no al plan de futuro sino al fruto que dé ese plan una vez ejecutado, esa nota también sea alta.

España pasa el examen porque el gobierno español, con la vicepresidenta Calviño como sherpa avezada, tuvo la habilidad de ir tanteando a la comisión para saber por dónde ir y por dónde no ir. Qué era mejor que no apareciera --–una derogación íntegra de la reforma laboral, por ejemplo--- y qué era conveniente que sí estuviera ---un compromiso de atacar en serio el desempleo juvenil, por ejemplo---. A base de ir retocando, el documento final (inspirado por Bruselas) sólo podía ser bendecido y ensalzado por Bruselas.

El Gobierno sale no sólo airoso, sino aplaudido por la Comisión Europea

El Gobierno sale no sólo airoso, sino aplaudido por la Comisión Europea. Y quienes llegaron a pensar, como el PP, que la Comisión Europea tumbaría el plan Sánchez y le censuraría su falta de reformas y su arbitrariedad en el reparto queda claro que estaban a por uvas. A la oposición le corresponde ahora pedir toda la información que aún dice que le falta y fiscalizar la distribución de los fondos. Y al Gobierno le corresponde repartir con equidad y con transparencia. Ya si son capaces de trabajar mano a mano para sacarle el mejor partido posible a los fondos Úrsula les pone un piso.

[[H3:"Pere Aragonès estuvo cinco minutos a un metro de distancia del rey y no le han salido sarpullidos"]]

Pere Aragonès estuvo cinco minutos a un metro de distancia del rey Felipe y no le han salido sarpullidos. No sólo eso, en las fotografías que inmortalizan el pasaje, y aunque todos lleven mascarilla, se intuye que estaban sonriendo. Todos, ¿quiénes? Ah, pues el rey Felipe, el ya famoso señor Moon ---presidente surcoreano---, el debutante Pere Aragonés y la alcaldesa Ada Colau, que ni es debutante ni es coreana.

Ocurrió lo que avanzamos ayer que iba a pasar: Aragonés se mantuvo en el "no es no" a quedarse a la cena, tampoco quiso estar en la puerta cuando llegara el coche con el monarca, pero transigió (a petición del Círculo de Economía) en personarse cinco minutos en el encuentro previo a la cena no tanto para congeniar con el rey como para no dar plantón al presidente coreano, que como no hizo un discurso en defensa de la Constitución el 3 de octubre de 2017 no está en la lista negra del independentismo.

Como el presidente coreano no hizo un discurso en defensa de la Constitución el 3 de octubre de 2017, no está en la lista negra del independentismo

En Madrid unas horas antes había sucedido algo un poco pasmoso. Le habían preguntado los periodistas, Carlos Cué, a Pedro Sánchez por la mala relación entre la Generalitat y la jefatura del Estado, o sea, el plante. Y Sánchez respondió de tal manera que pareció que le molestaba que plantaran al coreano, no a don Felipe.

Debe de tener el presidente tan interiorizado como normal que el president desprecie al rey que sólo le parecía anormal que despreciara al otro. Por eso queda la duda de si el deshielo de anoche, como lo llaman algunos diarios, era con don Felipe o con el coreano.

El rey, que ejerció de introductor del señor Moon, se limitó a presentarle a Aragonés y a Ada Colau. Las autoridades locales. Y como es un rey prudente que sabe que siempre apela a la convivencia y la concordia (y el cumplimiento de la Constitución, valga la redundancia) se abstuvo de decirle al coreano, ‘ven, que te voy a presentar:, este señor es el presidente catalán, cuyo partido dice que yo no debería poner un pie en Cataluña, Jae-In?’ Luego ya se marchó Aragonés y dejó sentada en su sillón a la consejera de Presidencia con órdenes precisas para no quemar allí mismo fotos de don Felipe.

Pero bueno, que con plante incluido al menos hay unas fotos en las que se ve al presidente de la Generalitat con el jefe del Estado y con más gente. Todo es empezar. Si con 40 segundos en Bruselas Sánchez y Biden ya son casi íntimos, con un minuto en Barcelona puede haber empezado a caer el telón de acero independentista. Quién sabe si a Pere Aragonés incluso le pareció un buen tipo el Borbón.