OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "El paztómetro"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre la negociación diplomática abierta entre Estados Unidos y Rusia, y la reunión convocada por Joe Biden con otros jefes de Gobierno europeos a la que no fue invitado Pedro Sánchez.

Carlos Alsina

Madrid | 25.01.2022 08:40

Muy tranquilizador no resulta. Pero es lo que hay. Estados Unidos anuncia que tiene ocho mil militares en alerta por si la OTAN decidiera intervenir en defensa de Ucrania o si se produjeran otras situaciones que llevaran al presidente Biden a ordenar una acción militar.

Muy tranquilizador no resulta, pero la portavoz del gobierno estadounidense urgió ayer a sus nacionales en territorio ucraniano a salir ya del país. La hora de evacuar ha llegado.

En los precedentes que menciona la portavoz, Etiopía y Kazajistán, la razón para urgir a los estadounidenses a salir de allí era que se había declarado un conflicto armado. En Ucrania el conflicto lleva años declarado, primero en Crimea, luego en el Donbás, pero hasta ahora el Gobierno de Biden no había metido prisa al personal para salir zumbando.

En Ucrania el conflicto lleva años declarado, pero hasta ahora el Gobierno de Biden no había metido prisa al personal para salir zumbando

Como hasta ahora no había dicho el primer ministro británico, Boris en la cuerda floja Johnson, que los rusos deben tener en cuenta que si invaden Ucrania va a ser para ellos una nueva Chechenia.

Muy tranquilizador no resulta tampoco escuchar a un alto cargo del gobierno ruso advertir a Occidente de que si ignora lo que Rusia está reclamando sentirá las consecuencias en su cuello.

Habrá que creer a Borrell cuando dice que nada ha cambiado a peor

Total, que habrá que creer a José Borrell, ministro de Exteriores europeo y paisano nuestro, cuando dice, después de hablar con su colega Blinken, que nada ha cambiado a peor en las últimas horas y que aquí lo importante es que hay una negociación abierta entre Estados Unidos y Rusia.

Habrá que creer que las cosas que anuncia Estados Unidos, las que dice Gran Bretaña, las que dice Rusia, forman parte de la sobreactuación que busca disuadir al adversario para que no siga avanzando. La Unión Europea no ha ordenado la salida de Ucrania ni de las familias de sus diplomáticos ni de nadie.

Habrá que creer que estamos en la fase de convencer a Putin del mal negocio que sería iniciar una guerra con Europa y Estados Unidos en Ucrania

Llamamiento a la tranquilidad del ministro español Albares. Que justo por aquello de la disuasión, y en línea con lo que dijo Blinken el domingo, no desvela cuáles son las sanciones y castigos que la Unión Europea prepara en caso de que Putin siga adelante.

Habrá que creer que estamos en la fase de convencer a Putin del mal negocio que para los rusos sería iniciar una guerra con Europa y Estados Unidos en Ucrania y que sólo en esa clave hay que entender los anuncios que se hacen en Washington, no porque los acontecimientos vayan a precipitarse.

Habrá visto Biden las fotos de nuestro presidente, camisa rosa, colgado del teléfono y verdaderamente ocupado y habrá pensado que para qué molestarle

Quienes más claves tienen esta mañana de la estrategia Biden son los jefes de gobierno de Alemania, Francia, Italia y Polonia, los Scholz, Macrom, Draghi y Morawiecki porque es con ellos con quienes conversó el presidente de los Estados Unidos por videoconferencia. Y con Johnson y con Úrsula y con Stoltenberg.

No, con Pedro Sánchez, no. No le metió la Casa Blanca en la lista de líderes. Sin duda porque habrá visto Biden las fotos de nuestro presidente, camisa rosa, colgado del teléfono y verdaderamente ocupado y habrá pensado que para qué molestarle.

Los cónyuges incómodos en el Gobierno

Está muy interesante el intercambio de desdenes con que se están obsequiando los dos socios del gobierno de coalición a cuenta de Ucrania. El matrimonio a palos. Estos no interrrumpen su relación ---no son Urdangarín y Cristina--- pero sí se exhiben como cónyuges incómodos. ¡La posición del gobierno es la que diga el presidente!, proclama el ministro Albares. Sólo le ha faltado decir que esto de Podemos son sólo opiniones personales. Como Garzón en el Guardian.

Resumen de la gresca familiar de estos últimos días:

Pablo Iglesias, prejubilado y emérito, se preguntó este fin de semana si es que la ministra Robles toma a la gente por tonta. Eso es. Porque dijo la ministra que la OTAN defiende los valores de los países libres.

Ayer le preguntaron los periodistas a la ministra si se cree que la gente es tonta... "Yo trabajo y Pablo es un desocupado", viene a ser el resumen. Un ocioso. Un desempleado. Se ve que el nuevo trabajo que declara Iglesias, lo del periodismo crítico, a la ministra no le conmueve.

Esta relación no es buena desde hace años. Acuérdese de cuando estábamos en el confinamiento y salió el vicepresidente Iglesias a explicar lo sorprendido que estaba de que la señora Robles fuera humana.

La competición es por ver quién es más amante de la paz

No sé si él recuerda aquel episodio, pero ella estoy seguro de que no lo ha olvidado. Entonces había ministros que competían por aparecer ante la opinión pública como los más sensibles al sufrimiento, los más cercanos a la gente. Entiéndase, como más sensibles y más cercanos que los del PSOE. Hoy la competición es por ver quién se duele más con las guerras y quién es más amante de la paz. Aquí, el portavoz del PSOE, Sicilia.

Claro que sí. El PSOE era el partido del no a aquella guerra, Sicilia. Porque Zapatero retiró las tropas de Iraq. Y luego aumentó las tropas en Afganistán. Y envió unos cazabombarderos a la guerra en Libia. Para el PSOE la cuestión nunca fue guerra sí, guerra no, sino guerra amparada por la ONU, sí, guerra no amparada, no. Pero en los tiempos que corren, los portavoces son alérgicos a los matices.

El portavoz de Podemos, que no es Iglesias sino otro Pablo, Fernández, se ve obligado a recordar que el cargo lo tiene él. Y que el Pablo emérito opina como persona física, sin cargo.

Opiniones personales. Está bien que Fernández reivindique su condición de portavoz, él sí, de Podemos. Y aún estaría mejor si en calidad de tal fuera un poco más riguroso al relatar lo que pasa. Ayer se manifestó muy satisfecho de que sus socios del PSOE empezaran, por fin, a hablar de diplomacia y desescalada y no de enviar aviones a Bulgaria.

Yolanda Díaz sigue afectada por el extraño síndrome de la mudez ucraniana cuyo síntoma más conocido es la pérdida del habla

El problema para el portavoz es que los hechos son lo bastante recientes para que ellos mismos le desmientan. Según Podemos, el PSOE no hablaba hasta ayer de diplomacia y desescalada. Han sido ellos los que han logrado, qué hachas, que los ministros socialistas cambien. Pues hombre, menos lobos, Pablo. Esto que vamos a recordar ahora lo dijo la ministra de Defensa el jueves pasado. Justo a la vez que anunciaba el envío de una fragata al Mar Negro, escucha.

Diplomacia y desescalada. Por qué llamas rectificación a no haberte enterado tú de la misa, la media. Yolanda Díaz, por cierto, sigue afectada por el extraño síndrome de la mudez ucraniana cuyo síntoma más conocido es la pérdida del habla.