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Marta García Aller: "Ya está bien de censuras, dejen en paz la cultura"

Marta García Aller reflexiona en 'Más de uno' sobre las cancelaciones de obras y eventos que se han producido en varios municipios gobernados por el PP y Vox.

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Marta García Aller

Madrid | 07.07.2023 07:45

Marta García Aller: "Ya está bien de censuras, dejen en paz la cultura"

No fue en Irán ni en Arabia Saudí, que también. Esta vez ha sido en un pueblo de Cantabria donde una película de dibujos animados de Pixar ha sido cancelada por un beso. El de la película BuzzLightyear sería un beso inofensivo de no ser porque siempre hay quien se ofende, tanto, que han retirado la película.

¿Qué problema podría tener que los niños vean el beso casto de una pareja que se encuentra al volver a casa del trabajo? Pues nada más entrar Vox en el ayuntamiento de Santa Cruz de Bezana retiró de la programación esta película de Pixar, espantados de que los niños cántabros pudieran descubrir que cuando la comandante amiga de BuzzLightyear vuelve a casa del espacio exterior le da un beso rutinario a su pareja, espantados, supongo, porque su pareja es otra mujer.

No es nueva esta obsesión entre los partidos ultraconservadores por ocultar a los niños, y no solo a los niños, que existen muchos tipos de familias. Los de Meloni ya pidieron en el Parlamento Italiano que se censurase la emisión de un capítulo de Peppa Pig en el que aparecía una osa polar llamada Penny con dos padres del mismo sexo. Ni siquiera hizo falta que los osos polares se besaran. Solo por existir ya les ofendían.

Ha habido más cancelaciones en los pueblos donde también ha entrado Vox en el Gobierno. En Briviesca han anulado una obra de teatro ambientada en la guerra civil, en Valdemorillo la adaptación de Orlando, de Virginia Wolf y en Getafe una obra de Lope de Vega por incluir insinuaciones sexuales demasiado explícitas para el gusto de esta nueva policía de la moral.

Cuando supimos de las reediciones de Roal Dahl en Reino Unido eliminando los pasajes que sus editores consideraban ofensivos hablamos aquí de censura melindrosa. Decíamos que es un error ocultarles a los niños el mundo real por mucho que se los quiera proteger de la discriminación y la fealdad (la palabra fea, acuérdate, era una de las extirpadas de Charlie y la Fabrica de Chocolate).

Esta de BuzzLightyear es censura de otro tipo. Ocultarle a los niños un beso como este no oculta la fealdad sino el amor. Ni trata de prevenir la discriminación, la promueve.

¿Moraleja?

Ya está bien de censuras, dejen en paz la cultura