LA PRIMERA DE LA MAÑANA

Marta García Aller: "Cuesta creerse que la economía española pueda ser tan optimista"

Marta García Aller compara en 'Más de uno' las optimistas previsiones de crecimiento del Gobierno de España con las más pesimistas que están dando el resto de organismos, como el FMI o el Banco de España, entre otros.

Marta García Aller

Madrid | 12.10.2022 07:43

Lo peor está por venir. Es una frase que escuchamos mucho últimamente. Lo ha dicho el FMI de la economía internacional, vaticinando una dura recesión mundial, y lo dicen los expertos en geopolítica ahora que Putin perdiendo la guerra se vuelve imprevisible. Y de lo que haga este depende aquello.

Es difícil ser optimista en este contexto. El Gobierno lo es mejorando todas las previsiones de organismos independientes. El FMI se suma ahora al escepticismo del Banco de España, de la Airef, del BBVA, Bloomberg y demás. Proyecta un crecimiento de la economía española de casi la mitad (1,2% en vez de 2,1).

Así que por más que la vicepresidenta Nadia Calviño presumiera cuando la entrevistaste de que son unos Presupuestos prudentes, eso ya lo veremos, lo que seguro son es optimistas. Dicho esto, ojalá la que acierte sea Calviño.

El FMI pinta un escenario crudo para el año que viene, y explica que los aumentos en los tipos de interés podrían desencadenar una dura recesión mundial si no se gestiona bien la lucha contra la inflación. Subir los tipos es necesario, dicen, para enfriar la economía, pero puede provocar recesiones en los países ricos y crisis de deuda en los pobres. Y a esto hay que sumarle la crisis energética por la guerra, las interrupciones de la cadena de suministro chino.

Sin embargo, Calviño confía en la fortaleza de la economía española incluso aunque un tercio del mundo entre en recesión y se ha recorrido Nueva York presumiendo de que en España seguimos creciendo. Y es verdad que el FMI calcula que España crecerá mucho menos de lo que calcula el Gobierno, pero aun así le proyecta más del doble del 0,5 que espera para la zona euro.

Empeñarse en el optimismo para el año electoral puede ser un arma de doble filo. Un Gobierno agorero sería contraproducente, porque en economía hay profecías que se cumplen a sí mismas y la negatividad contraería los mercados. Pero unas cuentas demasiado edulcoradas, podrían hacer aún más brusco el frenazo cuando vayamos a las urnas en 2023.

¿Moraleja?

En un contexto tan inflacionista, cuesta creerse que la economía española pueda ser tan optimista