"Sacrificadísima esa vida, horroroso", ha comenzado a recordar Carlos Alsina rememorando el reportaje que realizó a bordo de una embarcación de bajura en aguas del Golfo de Algeciras hace cerca de 30 años.
Una experiencia que ha querido compartir en Más de Uno y que le sirvió para entender la dureza de una profesión que, según reconoce, hace que el precio del pescado en el mercado parezca "regalado".
Para el director de Más de Uno, lo más duro de aquellas horas en el mar fue la imposibilidad de conciliar un sueño real, más allá del balanceo del agua. "Lo peor es que no puedes dormir, no puedes organizar tu noche, no puedes descansar", explicaba Alsina, y que "no sabes si vas a pescar o no".
También recordaba su agotamiento, que nada tenía que ver con la destreza de los marineros, quienes "están muy hechos a eso", y son capaces de aprovechar al máximo "si tienen media hora, duermen media hora" antes de volver a la faena.
Alsina ha detallado la asfixiante rutina nocturna que siguen estos trabajadores, marcada por las alertas del sonar: en cuanto el aparato detecta un banco de peces, la actividad se vuelve frenética.
"A despertarse todo el mundo, a echar las redes con las luces para que vengan los peces, a recogerlas, dejarlo todo preparado y volver a dormir", relató. Un ciclo ininterrumpido de descanso y trabajo que se repite durante toda la madrugada bajo la dirección del patrón del pesquero.
Para concluir con esta anécdota, Alsina ha hecho hincapié en la enorme incertidumbre económica y vital a la que se enfrentan estos profesionales cada vez que dejan el puerto: "lo peor de eso, es que en realidad sales sin saber cómo vas a volver"; recordando que el esfuerzo no garantiza el éxito: "o encuentras o no encuentras, y luego vuelves a la lonja a ver a qué precio lo colocan", concluyó.
