"Mira, esto me recuerda a...", comienza Rafa Latorre su entrevista con Fernando Samper, aludiendo a cómo todos recurrimos a escenas de películas o series para explicar vivencias personales, un "depósito intelectual y sentimental" colectivo que Samper ha convertido en herramienta terapéutica.
El psicólogo, amante del cine desde la época de los videoclubs, relata cómo esas imágenes dejan un "gran poso emocional" que facilita el vínculo con los pacientes, especialmente en terapias individuales o formaciones.
"El cine puede ser una herramienta verdaderamente aleccionadora", coincide Latorre, mientras Samper detalla cómo accede mejor al paciente aludiendo a secuencias conocidas que conmueven y explican conflictos internos.
Érase una vez en Hollywood: la resaca de la adicción
Samper destaca una secuencia de Érase una vez en Hollywood, la última película de Tarantino, donde Rick Dalton (Leonardo DiCaprio) ensaya sus diálogos con empeño la noche anterior a un rodaje, pero aparece al día siguiente con una resaca brutal tras ocho whiskys.
"Pasan de uno a ocho", resume el psicólogo, ilustrando cómo las adicciones no se detienen en moderación y generan culpa: Dalton se autoflagela por desaprovechar su talento, un sentimiento que Samper trabaja no al inicio de la terapia —primero hay que generar vínculo—, sino cuando el paciente está listo para analizarlo. No se trata de moralizar con "beber es malo", sino de mostrar en pantalla lo que el paciente ya intuye, facilitando la reflexión conjunta.
Los Simpson y la explosión de la represión: el caso de Ned Flanders
Otro recurso recurrente en el libro es un capítulo de Los Simpson donde Ned Flanders, arquetipo de contención y represión, estalla furibundo contra su familia tras acumular frustraciones. Samper lo emplea para enseñar asertividad y habilidades sociales:
"Decir no cuesta muchísimo", explica, contrastando el estilo evitativo a corto plazo —que alivia inicialmente— con sus consecuencias explosivas a largo plazo. Aunque Flanders tenga razón en sus quejas, el estallido hace que los demás vean solo "cómo se ha puesto", un patrón que el psicólogo analiza para evitar que los pacientes terminen como el pobre vecino de Homer. El libro incluye muchas fichas de Matt Groening, a quien dedican un agradecimiento.
Psico Secuencias: un puente entre cine y terapia
Samper subraya que su manual, publicado por Ediciones Sara, trasciende la consulta psicológica y resulta útil también para profesionales del audiovisual, mundos interconectados por el impacto emocional de las imágenes.
"Yo la verdad que no todos cuando tenemos nuestras películas preferidas, nuestras secuencias preferidas", confiesa, recordando cómo su pasión infantil por el cine le llevó a impregnarse de metáforas terapéuticas. Latorre remata con una escena de Manhattan de Woody Allen, sobre las relaciones humanas "irracionales y absurdas" que mantenemos "porque necesitamos los huevos", un eco perfecto del potencial cineterapéutico que Samper promueve.
