Déjame que te cuente dónde estaba hoy el presidente del Gobierno mientras se producía el traslado de miles de personas en Ceuta en los campamentos para migrantes en los que se han vivido escenas de desconcierto, disparos al aire y largas colas de seis horas de gente descalza a la que todo lo que le queda es lo que lleva puesto.
El presidente del Gobierno estaba visitando las instalaciones del Instituto de Ciencias Matemáticas. No tuvo tiempo de tener ni una sola palabra para Ceuta en su discurso. Aunque bien podría haber aprovechado para preguntarles a algunos de los matemáticos presentes que le explicaran bien la teoría del caos.
El presidente del Gobierno no tuvo tiempo de tener ni una sola palabra para Ceuta en su discurso
Era la estampida de la desesperación. Varios agentes han disparado al aire y varias personas han terminado heridas. No ha habido que lamentar males mayores y a eso de las doce de la mañana, cinco horas después de que al alba se iniciara el traslado en medio del desconcierto y la desesperación de las miles de personas que corrían buscando cobijo, el campamento ha colgado el cartel de completo, cuando han accedido a las instalaciones en el puerto los últimos migrantes. Los últimos que consiguieron sitio.
Son varios miles los que se han quedado fuera después de esperar más de seis horas anhelando un hueco en el campamento, cuando dejaron de admitir más migrantes, se volvieron a las playas que el Gobierno había tratado de desalojar. Y desalojaron a unos, pero llegaron más.
Las personas que han intentado encontrar hoy un cobijo son 1700, pero las que no lo han conseguido son el doble de las que el Gobierno calculaba.
El Gobierno estima ahora que permanecen en Ceuta unos 10.000 migrantes, de los que 6.000 ya estarían alojados en los recursos habilitados por la administración. En las calles, los montes y las playas de Ceuta quedarían más de 3.000. Es decir, el doble de las estimaciones que hasta ahora venía reconociendo el ministro del Interior. La última cifra oficial que se dio de la entrada masiva fue de 72.000 personas.
Y aun así, las autoridades ceutíes dicen que el Gobierno se sigue quedando corto. Muy corto.
Porque el caos del que hablamos no es solo logístico y humanitario, respecto a dónde ubicar a las miles de personas que siguen sin casa, también burocrático. Los trámites legales, están colapsados. Así lo explica la decana del Colegio de la Abogacía de Ceuta, Isabel Valriberas
Cada día se están realizando unas 50 entrevistas a adultos para dirimir si se les concede el asilo o no. Y si todavía hay unas 10.000 personas esperando a que se les tramite su expediente, pues con las matemáticas más básicas tampoco salen los cálculos del Gobierno. Una resta rápida da que para atender a los 20.000 se tardaría, por tanto 400 días, más de un año.
Con las matemáticas más básicas tampoco salen los cálculos del Gobierno
Ayuso está enfadada
Tiempo tenemos esta tarde en La Brújula para hablar de mucho más que de lo que está pasando en Ceuta con los realojos. Hablaremos también de la visita de Feijoo a Melilla, de las advertencias de Macron y de las protestas de los agricultores. No solo vamos a hablar de Ceuta.
Aunque la que está más interesada en hablar de la crisis de Ceuta está también la presidenta madrileña Díaz Ayuso cada vez que le preguntan por el ático de lujo que compró su Gobierno y en cuanto se hizo público, ha intentado revender sin éxito. No entiende la presidenta por qué los periodistas le preguntan todo el rato por el ático de lujo que su Gobierno compró con dinero público por razones que todavía no ha alcanzado a explicar.
Si algo ha quedado claro con las declaraciones de Ayuso de hoy es que está muy enfadada. Pero lo que no explica es quién ordenó la compra, por qué se eligió ese ático y para qué se iba usar. Ayuso ha dicho que no era para ella, pero confirma que lo fue a ver. Dice que tiene todo el derecho a tener una residencia oficial, pero que no era para ella. Ha dicho que no quiere saber nada de esta historia y que ya esta todo explicado.
La presidenta Díaz Ayuso asegura que no quiere saber nada más de esta historia. Y seguro que es verdad. Pero lo importante aquí no es lo que ella no quiera saber. Es lo que los ciudadanos tenemos derecho a que nos expliquen los políticos de lo que hacen con nuestro dinero.

