Perú debe decidir quién será su presidente para los próximos cinco años. Más de 27 millones de ciudadanos estaban llamados a las urnas para decidir el futuro del país después de una década de inestabilidad política donde han pasado por el mandato un total de ocho presidentes.
Roberto Sánchez (Juntos por Perú) y Keiko Fujimori (Fuerza Popular) son los nombres que se barajan para liderar el país. Sin embargo, parece que los resultados se van a definir por la mínima. Y es que con el 94% del voto escrutado, la diferencia entre ambos candidatos es de 3.000 votos.
Sobre ello habla Paolo Sosa, politólogo e investigador en la Universidad de Tulane, en el programa de La Brújula, presentado por Rafa Latorre. El experto señala que ambos candidatos cuentan con apoyo y detractores en la sociedad debido factores del pasado.
Dos candidatos y mucha división
Roberto Sánchez y Keiko Fujimori se disputan la presidencia de Perú en medio de una sociedad completamente fragmentada. Así lo apunta el politólogo, explicando que a ambos candidatos les lastra el pasado: "Para un sector de la población hace recordar al gobierno autoritario de los 90, los escándalos de corrupciones y las violaciones de los derechos humanos, mientras que para otra parte de la población representa la estabilización económica", detalla Sosa sobre el candidato Keiko Fujimori.
Sin embargo, esta premisa no cambia para el segundo de los candidatos. Tal y como describe el experto, la candidatura de Roberto Sánchez ha levantado el recuerdo del gobierno de Pedro Castillo, condenado a 11 años de prisión tras realizar un autogolpe de estado: "Roberto Sánchez representa la izquierda pero ha levantado muy abiertamente el recuerdo del gobierno de Pedro Castillo".
Una división electoral que se refleja en los resultados de la primera vuelta, donde ambos candidatos no han logrado pasado del 20% de apoyo: "Han tenido que convencer en la segunda vuelta al resto de la población".
Unas votaciones muy igualadas
Tal es la fragmentación política en el país que Sosa advierte que las elecciones se van a decidir por la mínima: "Es la tercera elección desde 2016 que se va a definir por menos del 1% de los electores. Es una situación bastante problemática porque genera problemas de legitimidad en los resultados".
Es la tercera elección desde 2016 que se va a definir por menos del 1% de los electores
Por último, Sosa expone otro de los grandes problemas de Perú: la falta de confianza en los procesos electorales por parte de la población. Según asegura, se trata de situación que comparten todos los ciudadanos, sea cual sea la ideología: "En Perú, la desconfianza en las elecciones en la última década se ha incrementado de manera sustantiva. Eso es transversal ideológicamente a gente de izquierda y derecha".
"Lo que tememos en Perú es quién va a terminar siendo el que levante estas acusaciones de fraude una vez los resultados no le beneficien", concluye.
