El nombramiento de una mujer como nueva jefa de Gobierno de Marruecos supone un gesto de modernidad para el país, pero no implica un cambio real en el funcionamiento del poder. Así lo considera el periodista especializado en el Magreb Ignacio Cembrero, quien analiza en La Brújula la situación política de Marruecos tras las elecciones y el papel que desempeña la Casa Real.
La nueva jefa de Gobierno, Fatima Mansouri, cuenta con una larga trayectoria política y ha sido en dos ocasiones alcaldesa de Marrakech. Cembrero destaca además que pertenece a "una gran familia" y que se afilió al partido después de su fundación por un consejero real en 2008.
"El rey ha decidido nombrarla jefa de Gobierno, lo que da un toque de modernidad a su país", ha señalado el periodista, que considera que este nombramiento cobra especial relevancia después de los acontecimientos de Ceuta. "Le hacía falta, sobre todo después de los sucesos de Ceuta que han empañado mucho la imagen de Marruecos".
Participación electoral muy baja
Más allá de quién haya ganado las elecciones, Cembrero sitúa el foco en quienes no acudieron a votar. "El gran problema de Marruecos no son los partidos que ganan, sino todos aquellos que no votan", ha asegurado.
Oficialmente, la participación fue del 38%, aunque el periodista matiza que ese porcentaje se calcula sobre los ciudadanos inscritos en las listas electorales. "Solamente hay 15 millones de marroquíes que se han inscrito y de esos ha votado el 38%". Además, la participación se concentra especialmente en las zonas rurales. Según Cembrero, "las autoridades locales animan a la población rural a votar". Frente a ello, los jóvenes llevan años alejándose de las urnas. "En realidad, los marroquíes, especialmente la juventud, dan la espalda a las urnas desde hace muchos años. Quizás en estas un poco más".
Los marroquíes, especialmente la juventud, dan la espalda a las urnas desde hace muchos años
De los votos depositados, el periodista señala como vencedor al Partido de la Autenticidad y Modernidad, "considerado como el más afín a Casa Real". La falta de participación entre los jóvenes coincide, además, con un importante deseo de emigrar. "Los jóvenes no votan. Ni siquiera los que tienen menos de 25. El voto es muy escaso y de gente muy adulta".
Según las encuestas a las que ha hecho referencia, "más de la mitad de los jóvenes quieren emigrar y muchos de ellos quieren hacer su vida fuera de Marruecos". Una parte de ellos, ha añadido, estaría incluso dispuesta a hacerlo "sin la documentación necesaria".
Una mujer al frente del Gobierno, pero sin cambio de poder
El nombramiento de una mujer como jefa de Gobierno llama especialmente la atención en el mundo árabe. Sin embargo, Cembrero considera que no supondrá una modificación sustancial del funcionamiento político de Marruecos.
"Llama mucho la atención que la segunda mujer que va a ser en el mundo árabe jefa de gobierno. Hay una por primera vez en la historia de Marruecos, pero esto no va a cambiar el funcionamiento del país", ha explicado. Para el periodista, la razón está en las competencias de la Casa Real. "Basta con leer la Constitución marroquí para darse cuenta de que el poder ejecutivo está en la Casa Real".
El Gobierno dispone de margen de maniobra en determinados ámbitos, pero no en otros. "Hay otros que son el monopolio absoluto de Casa Real, desde la política exterior, la defensa, la justicia, etc.". En el resto de sectores, ha añadido, "la Casa Real fija orientaciones y, en el marco de esas orientaciones, los partidos tienen cierto margen de maniobra, pero relativamente escaso".
España y Marruecos tras la crisis de Ceuta
Respecto a las relaciones entre España y Marruecos, Cembrero espera una etapa más tranquila, especialmente en materia migratoria. "Creo que vamos a vivir una etapa tranquila con Marruecos, sobre todo en materia migratoria, porque las autoridades marroquíes saben que esta operación les ha salido mal".
A su juicio, los acontecimientos de Ceuta han tenido un coste para el país. "Marruecos se ha quedado bastante tocado, desprestigiado, porque es un país que ha resultado no ser un socio fiable".
Sobre los adultos marroquíes que permanecen en Ceuta, Cembrero cree que la mayoría terminará abandonando la ciudad al no conseguir el asilo. "Creo que la mayoría de marroquíes adultos se acabarán marchando de Ceuta porque no obtendrán el asilo y no quedará más remedio que emprender camino de regreso".
El periodista también ha criticado que continúen en Ceuta menores que llegaron durante la entrada masiva. "Es una vergüenza que haya todavía menores no afiliados en Ceuta dos meses después de la entrada masiva". En este sentido, no espera colaboración por parte de Marruecos: "No va a haber colaboración de Marruecos".
Cembrero ha puesto además el foco en el componente familiar que puede existir detrás de la emigración de algunos menores. "Muchas veces la inmigración de un menor responde a todo un proyecto familiar, sobre todo si es el hijo mayor de la familia, para que uno vaya a Europa y se abra camino y mande remesas a casa para que la familia pueda vivir mejor".

