Uno de los puntos de partida para este recorrido entre palacios es el castillo de Cheverny, la residencia del capitán Haddock en las aventuras de Tintín, conocida como el château de Moulinsart. Se trata de una mansión del siglo XVII rodeada de jardines y bosque que Hergé incluyó en El secreto del Unicornio en 1943. Como explica Sandra Martín: “El castillo en realidad se llama Cheverny, es una mansión del siglo XVII, rodeada de jardines y de un bosque”. El recinto puede visitarse y conserva salones con su decoración original, además de una exposición dedicada a Tintín en las antiguas caballerizas y un espacio con unos 100 perros de caza.

Orleans, Blois y Tours, las etapas esenciales
Con más de 80 castillos en el valle, Sandra recomienda ser selectivos. Existe un pase para visitar cinco y adquirirlo en las oficinas de turismo. La ruta puede comenzar en Orleans, ciudad de Juana de Arco, con una catedral gótica, un casco viejo con casas de entramado de madera y numerosos restaurantes. Luego, para recorrer el valle se puede elegir entre coche, bicicleta por la vía ciclista que sigue el río o una gabarra tradicional. “El plan de combinar coche, bicicleta y barca es perfecto. Te permite visitar el valle a distintos ritmos”, señala Sandra.

Las etapas esenciales para pocos días son Orleans, Blois y Tours. Entre ellas se encuentran algunos de los castillos más impresionantes, como Chambord, construido por Francisco I.

Chambord, Leonardo da Vinci y Chenonceaux
Chambord fue concebido por Francisco I para impresionar a otros monarcas europeos. El rey invitó a Carlos I de España en 1539 y le mostró sus escaleras de doble hélice, sus grandes salones y sus jardines. El Valle del Loira también está vinculado a Molière y Leonardo da Vinci. Este último pasó sus últimos años en la mansión del Clos Lucé, cerca del Castillo Real de Amboise. Otro imprescindible es Chenonceaux, conocido como el Castillo de las Damas por las mujeres que contribuyeron a embellecerlo, entre ellas Catalina de Médicis y Diana de Poitiers.

El castillo de la Bella Durmiente
El Château de Ussé, con sus torreones cónicos y tejados de pizarra, inspiró el castillo de La Bella Durmiente. Charles Perrault situó allí a su princesa dormida en 1697. La ruta termina en Tours, donde Sandra propone un banquete pantagruélico como homenaje a François Rabelais y a sus gigantes Gargantúa y Pantagruel, vinculados a la comida y los vinos del Loira.
Escucha el audio completo de este reportaje de Sandra Martín para Gente viajera, el programa de viajes de Onda Cero que se emite sábados y domingos de 12 a 14h, presentado por Lorena Pérez Mansillas en su edición estival.
