Tenerife lleva más de 36 horas temblando. Desde las 23:00 horas del miércoles, la zona oeste de la isla ha registrado más de 2.500 terremotos híbridos, siendo este el enjambre sísmico más duradero de los últimos 10 años. Aun así, debido a su poca intensidad, la población apenas ha percibido sus efectos.
En los últimos días ha habido hasta tres enjambres sísmicos, lo que ha provocado un "aumento de su actividad volcánica". En total, ya van nueve desde 2016, lo que supone "un paso más allá". Además, desde el Instituto Geográfico Nacional (IGN) han indicado que se trata de "una posible fase nueva", y desconocen si se mantendrá "o no" en el tiempo.Llamamiento a la calma
Su director, Itahiza Domínguez, ha explicado que "no es de extrañar que tengamos más enjambres de este tipo", al tiempo que no ha sabido descartar si la situación va a parar. Aun así, ha hecho un llamamiento a la calma porque, a pesar de este "aumento", no han observado "una situación similar" a la que ocurrió en las erupciones de La Palma o El Hierro.
El último análisis del IGN también ha descartado que la actividad sísmica pueda migrar hacia otras zonas de la isla. Estos últimos se han registrado a una profundidad de entre siete y ocho kilómetros de profundidad por debajo del nivel del mar y este área es la misma en la que más enjambres se han registrado en la última década. Asimismo, los científicos también han asegurado que "no hay evidencia" de movimiento de magma.
Aun así, el director ha insistido en que son enjambres "de baja magnitud" y que la mayoría han sido detectados gracias a que la isla está muy bien vigilada, con más de 100 estaciones del IGN Involcan y otras instituciones. "Eso hace que a lo mejor estemos viendo cosas que hace 15 años no podíamos ver", ha detallado Domínguez.
Lleva ocurriendo desde 1980
En una entrevista con La Radio Canaria, la subdirectora de Vigilancia, Alerta y Estudios Geofísicos del IGN, Carmen López, ha recordado que esto lleva pasando desde 1980, cuando se registró la primera señal sísmica. Aunque, al igual que Domínguez, ha señalado que desde 2016 ha habido un incremento.
Por su parte, desde el Instituto Vulcanólogo de Canarias, la hipótesis que cobra más fuerza sobre por qué está ocurriendo esto es que el magma que hay bajo la isla puede estar emitiendo gases a la superficie. Estos se estarían acumulando en el sistema hidrotermal, provocando un aumento de presión.

