El Zurich Marató de Barcelona 2026 ha dejado números de récord con casi 25.000 corredores llegados a línea de meta. En la prueba femenina se acarició el récord del mundo. La etíope Fotyen Tesfay, que debutaba en la distancia, destrozó la mejor marca en la maratón de la ciudad condal con un tiempo oficial de 2 horas, 10 minutos y 53 segundos, a menos de un minuto de la plusmarca mundial.
En categoría masculina el ugandés Abel Chelangat rompió la carrera en el tramo final, dejó atrás a sus rivales y cruzó la meta en solitario con 2h.04:57, a 44 segundos de la mejor marca en Barcelona.
La espectacular fiesta que se vio durante la mañana del domingo tuvo un lunar que ha generado polémica especialmente en las redes sociales. En el tramo final de la carrera los servicios de emergencia se vieron obligados a intervenir para atender a un participante.
Una ambulancia entró en el recorrido para atender la emergencia. Los servicios médicos intentaron crear un cordón de seguridad para garantizar que el equipo médico pudiera trabajar. Sin embargo, muchos corredores se saltaron las indicaciones para poder continuar su recorrido.
El vídeo muestra como desde el público se implora a los corredores para que no se salten las indicaciones. Sin embargo, la mayoría no sigue las instrucciones y tratan de pasar de manera apresurada.
La situación ha generado debate en redes sociales y muchas críticas a los corredores a los que acusan de falta de empatía y respeto ante la persona afectada y el personal sanitario. Y más teniendo en cuenta que son corredores populares y no profesionales que se juegan su reputación por los resultados obtenidos.
Por otro lado, también hay comentarios de comprensión con la situación. Fue algo que se encontraron de golpe, en un momento confuso, en el que el instinto pudo llevarles a no pensar con total claridad. Además, hay que tener en cuenta que la capacidad de reacción no es la misma después de haber corrido más de 40 kilómetros.
Sea como sea, la conclusión más evidente es que las marcas personales y los resultados parecen colocarse a veces en un altar que deja en segundo plano incluso las situaciones más elementales. Nadie imagina que, en un paseo por la calle, ante una emergencia médica y la llegada de una ambulancia, la gente no coopere. Por mucho que se trate de una carrera, la reacción debería ser la misma. Carreras hay muchas, y en todas ellas el civismo debería estar por encima de todo.

