El periodista y director de El Confidencial Nacho Cardero ha reflexionado sobre el papel de los artistas en el debate público y las dificultades que enfrentan a la hora de posicionarse políticamente, poniendo como ejemplo a la cantante Rosalía. Durante su intervención en la tertulia de Más de uno, de Onda Cero, Cardero subrayó que a la artista catalana "le cuesta mucho hablar o pronunciarse sobre temas políticos" debido a la presión constante a la que está sometida.
Según explicó, esta situación responde a un "escrutinio permanente" que afecta especialmente a determinadas figuras públicas. En su análisis, el periodista comparó el caso de Rosalía con el de otros personajes públicos relacionados con el arte, como Penélope Cruz o Javier Bardem, quienes, a su juicio, cuentan con mayor margen para expresar opiniones sin recibir el mismo nivel de crítica.
Derecho a opinar libremente
Cardero defendió el derecho de las figuras relevantes a opinar libremente, aunque matizó que no todos parten de las mismas condiciones para la opinión pública. "Hay quienes sufren una corriente muy virulenta sobre lo que dicen", señaló, apuntando a que ciertos artistas son objeto de campañas especialmente intensas cuando se pronuncian.
Recientemente le ocurrió a Rosalía al ser preguntada por Pablo Picasso, del cual dijo que no le importaba separar su obra del artista. La cantante pidió disculpas por minimizar los testimonios de maltrato de Picasso, admitiendo su desconocimiento y falta de sensibilidad en la materia.
En este contexto, Nacho Cardero considera que, más que una "cancelación" en sentido estricto, lo que existe es una presión constante que condiciona la libertad de expresión de algunos perfiles mediáticos. Una circunstancia que, en el caso de Rosalía, explicaría su cautela a la hora de abordar cuestiones políticas.
Una única opinión válida
Por su parte, Paco Marhuenda ha querido dar su opinión, reflejando que la vara de medir no es la misma para cada personaje público: "Habrá que hacer una reflexión profunda de la cancelación implícita y explícita que se hace a aquellas personas que no son de izquierdas".
Mantiene que "si de joven hubiera tirado cócteles molotov, sería maravilloso, pero si hago una novela y no soy de izquierdas, me va a costar mucho más". También ha asegurado que conoce varios actores que prefieren no dar su opinión en ciertos temas para evitar, de esta manera, una inevitable cancelación.

