La Sierra Norte de Madrid guarda bajo sus montañas una memoria inesperada: la de un antiguo fondo marino donde, hace unos 470 millones de años, vivieron trilobites, braquiópodos, equinodermos y moluscos. Lo que hoy son rocas, carreteras y laderas cubiertas de zarzas fue un mar poco profundo situado cerca del Polo Sur, cuando la futura Península Ibérica formaba parte del borde del gran continente de Gondwana.
Allí comenzó una investigación que Juan Carlos Gutiérrez-Marco, geólogo y paleontólogo del Instituto de Geociencias del Centro CSIC y de la Universidad Complutense de Madrid, inició casi por azar en 1975, durante una excursión de estudiante a Patones de Arriba, al descubrir en la pizarra de una casa en ruinas unos trilobites que abrirían una línea de trabajo de décadas. "En una excursión que nos llevó un profesor a la sierra para ver rocas de distintas edades, una compañera de clase, que ya sabía de mi afición por los fósiles, pues se fijó en una piedra del muro en ruinas, que tenía 2 fósiles. Dijo: 'Oye, estos son fósiles'. Y entonces los recogimos", ha recordado Gutiérrez-Marco.
Preguntado sobre qué significa encontrar esos fósiles marinos tan antiguos en plena sierra de Madrid el geólogo ha explicado que "es una satisfacción porque hemos desarrollado herramientas profesionales para poder encontrarlos en esas rocas marinas que han sufrido plegamientos, han sufrido metamorfismos, están muy torturadas por la por la geología, han sufrido 2 ciclos orogénicos".
Juan Carlos Gutiérrez-Marco ha indicado que si un buzo se sumergiera ahora mismo en un mar del Ordovícico lo vería lleno de animales: "Lo que faltaría, curiosamente, serían los peces, porque eran muy primitivos y estaban concentrados en las zonas ecuatoriales, en las aguas cálidas, y nosotros estábamos como si te sumergieras en el borde de la Antártida". El geólogo ha desarrollado que lo que se vería serían moluscos, braquiópodos, equinodermos y, sobre todo, unas criaturas que dominaban los mares en esos momentos que se llamaban los trilobites.
