La imagen de Ceuta desbordada por la llegada masiva de migrantes tiene también un profundo impacto en quienes sostienen el tejido económico de la ciudad. Comercios con las persianas bajadas, calles prácticamente paralizadas y empresarios incapaces de desarrollar su actividad forman parte del escenario que describió este jueves Quino Blanco, presidente de la Asociación de Hostelería de Ceuta, durante una entrevista concedida a José Miguel Azpiroz en La Brújula.
El representante del sector hostelero dibujó una situación que calificó de "caos tremendo", con pérdidas económicas todavía difíciles de calcular y una sensación generalizada de inseguridad que, según explicó, impide a los establecimientos abrir con normalidad.
La hostelería mantiene el cierre por motivos de seguridad
Blanco explicó que, pese a que miles de personas ya habrían abandonado Ceuta, la situación dista mucho de estar controlada. En contra de las cifras oficiales difundidas por el Ministerio del Interior, sostuvo que todavía permanecen en la ciudad "como mínimo de 10 a 15 mil personas".
A su juicio, esa realidad hace inviable la reapertura de los negocios. "Siguen cerrados porque esto sigue lleno de gente", afirmó durante la entrevista. El presidente de la patronal hostelera relató su propia experiencia al intentar abrir dos de sus restaurantes durante la mañana. Según explicó, varias personas se concentraron frente a los locales con intención de acceder al interior.
"Se nos ha amontonado la gente como queriendo forzar la persiana para entrar y saquearnos. Automáticamente hemos tenido que cerrar", aseguró.
Un agosto perdido para uno de los sectores clave de Ceuta
La crisis ha golpeado de lleno al sector hostelero en el momento de mayor actividad del año. Blanco recordó que agosto representa tradicionalmente el periodo de mayor facturación gracias a la llegada de visitantes y a la celebración de las fiestas patronales, finalmente suspendidas.
Los establecimientos habían reforzado sus plantillas y realizado importantes compras para afrontar la campaña estival, una inversión que ahora queda en el aire. Aunque evitó ofrecer una estimación económica concreta, reconoció que las pérdidas comienzan a acumularse.
"Ya se ha perdido el día de ayer, se ha perdido el día de hoy y mañana veremos qué pasa", señaló.
Pide más presencia policial para recuperar la normalidad
Durante la conversación con José Miguel Azpiroz, Blanco agradeció expresamente el trabajo desarrollado por la Policía Nacional, el Ejército, la Policía Local y la Policía Portuaria para intentar recuperar el control de la ciudad. Aun así, considera que el despliegue debe mantenerse para garantizar que comerciantes y clientes puedan desarrollar su actividad con seguridad.
"Lo que queremos es abrir, porque si no es un caos tremendo", resumió.
"No creo que sea cosa de mafias, esto es política"
Preguntado por las causas de la crisis migratoria, Blanco rechazó atribuir la situación a la actuación de mafias dedicadas al tráfico de personas. "No creo que esto sea cosa de mafias, para nada. Esto es que Marruecos, cuando quiere, mete a la gente. Yo creo que esto es política", afirmó.
El presidente de la Asociación de Hostelería también sostuvo que las administraciones reaccionaron tarde ante una situación que, según explicó, ya venía anticipándose desde semanas atrás con un aumento progresivo de las entradas irregulares.
A su juicio, el Gobierno central debería haber declarado antes una situación de emergencia para afrontar un fenómeno que, según describió, había sido advertido previamente por las autoridades locales.
Además, alertó de los problemas de seguridad registrados durante las últimas horas, asegurando que se habían producido agresiones con arma blanca, un fallecimiento y otros episodios violentos que, en su opinión, reflejan la gravedad del momento que atraviesa la ciudad.
