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El estudio publicado en la edición online de 'BMJ',

El aumento del consumo de carne roja, especialmente la procesada, se asocia con un mayor riesgo de muerte prematura

Las personas que aumentaron sus raciones diarias de carne roja durante un período de ocho años tenían más probabilidades de morir durante los siguientes ocho años en comparación con las personas que no aumentaron su consumo de carne roja, según un nuevo estudio dirigido por investigadores de la escuela Harvard TH Chan de Salud Pública.

Agencias
 |  Madrid | 13/06/2019
El punto perfecto de la carne

El punto perfecto de la carne / Pixabay

El estudio publicado en la edición online de 'BMJ', también encontró que la disminución de la carne roja y el aumento simultáneo de alternativas saludables de alimentos a lo largo del tiempo se asoció con una menor mortalidad.

Una importante evidencia ha demostrado que un mayor consumo de carne roja, especialmente la procesada, se asocia con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, ciertos tipos de cáncer, incluidos los de colon y recto, y muerte prematura. Este es el primer estudio longitudinal que examina cómo los cambios en el consumo de carne roja a lo largo del tiempo pueden influir en el riesgo de muerte prematura.

Para este estudio, los investigadores utilizaron datos de salud de 53.553 mujeres incorporadas en el Estudio de salud de las Enfermeras de Estados Unidos y 27.916 hombres en el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud que estaban libres de enfermedad cardiovascular y cáncer al inicio del estudio. Observaron si los cambios en el consumo de carne roja entre 1986 y 1994 predecían la mortalidad entre los años 1994 y 2002, y si los cambios en este último periodo predecían la mortalidad entre 2002 y 2010.

El aumento de la ingesta total de carne procesada en la mitad de una porción diaria o más se asoció con un riesgo 13% mayor de mortalidad por todas las causas. La misma cantidad de carne sin procesar aumentó el riesgo de mortalidad en un 9%. Los investigadores también encontraron asociaciones significativas entre el aumento del consumo de carne roja y el aumento de las muertes por enfermedades cardiovasculares, respiratorias y neurodegenerativas.

Según los investigadores, la asociación de aumentos en el consumo de carne roja con un mayor riesgo relativo de mortalidad prematura fue consistente entre los participantes, independientemente de la edad, el nivel de actividad física, la calidad de la dieta, el estado de fumador o el consumo de alcohol.

Los resultados del estudio también mostraron que, en general, una disminución en la carne roja junto con un aumento en los frutos secos, pescado, aves de corral sin piel, lácteos, huevos, cereales integrales o vegetales durante ocho años se asoció con un menor riesgo de muerte en los ocho años siguientes.

Los investigadores sugieren que la asociación entre el consumo de carne roja y el mayor riesgo de muerte puede deberse a una combinación de componentes que promueven alteraciones cardiometabólicas, como grasas saturadas, colesterol, hierro, conservantes y compuestos carcinógenos producidos por la cocción a alta temperatura. El consumo de carne roja también se ha relacionado recientemente con el metabolito N-óxido de trimetilamina derivado de la microbiota (TMAO) que podría promover la aterosclerosis.

"Este estudio a largo plazo proporciona evidencia adicional de que reducir la ingesta de carne roja para comer otros alimentos con proteínas o más cereales integrales y verduras puede reducir el riesgo de muerte prematura. Para mejorar la salud humana y la sostenibilidad ambiental es importante adoptar la dieta mediterránea u otra que enfatiza los alimentos vegetales saludables", alerta el autor principal Frank Hu, profesor Fredrick J. Stare de Nutrición y Epidemiología en Harvard y presidente del Departamento de Nutrición.