Durante el monólogo de hoy, Carlos Alsina ha cuestionado, entre otras cosas, la carga política y el enfoque internacional de la última gala de los Premios Goya. No porque no sea el lugar apropiado ni porque las causas no estén justificadas, si no por la falta de referencias a situaciones ocurridas en nuestro país.
Alsina comenzó su reflexión mencionando al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien reaccionó a la tensión en Oriente Medio publicando un mensaje en la red social 'X' antes de pasearse por la gala de los Goya. El periodista ironizó con que, a juzgar por las intervenciones y reivindicaciones durante el evento, "España es un país ayuno de problemas que merezcan ser denunciados".
Causas reivindicadas

Durante la ceremonia se escucharon menciones a conflictos internacionales como la situación en Gaza, en el contexto de la guerra entre Israel y Hamás, y también a la Guerra de Ucrania, que cumple cuatro años desde su estallido. También se aludió a las redadas contra inmigrantes en Estados Unidos. Para Alsina, se trata de causas "muy nobles", pero cuyos protagonistas se encuentran "a miles de kilómetros de Barcelona", ciudad donde se celebró la gala.
En su mónologo, Alsina ha subrayado que apenas hubo referencias a asuntos nacionales. La única mención relacionada con España, dijo, fue el recuerdo al gesto de las "manos blancas" impulsado en 1998 por el cineasta José Luis Borau, recordado durante la gala por el actor Luis Tosar, presentador de la gala junto a Rigoberta Bandini, como símbolo del rechazo de la industria cinematográfica a la violencia.
Sin embargo, Alsina criticó que durante ese recuerdo no se mencionara explícitamente a la organización terrorista ETA, razón por la que Borau realizó aquel gesto. Alsina ha señalado que Tosar sí habló de otras guerras, como la de Ucrania, Gaza e incluso la Guerra de Irak, pero lamenta que el actor haya evitado nombrar a la banda terrorista que tanto daño provocó en nuestro país.
Para Alsina, esta omisión refleja lo que calificó como una "selectiva memoria democrática", sugiriendo que mencionar a ETA podría haber resultado incómodo o "anticlimático" en el contexto del discurso de la gala. El comunicador también ironizó sobre el carácter internacional de muchas reivindicaciones culturales y políticas durante el evento, llegando a bromear con que la actriz estadounidense Susan Sarandon podría convertirse en relevo de la vicepresidenta Yolanda Díaz.

