El calor, los cambios en la luz ambiental, de rutina y de alimentación hacen que a nuestro cuerpo le cueste más conciliar el sueño, ya que nuestro reloj biológico y las condiciones ideales para el descanso se ven afectadas. Es por este motivo que es importante que intentemos ayudar a nuestro cuerpo a bajar su temperatura.
El calor y un mal descanso generan irritabilidad y ansiedad, lo que a su vez dificulta aún más dormir, creando un círculo vicioso. Para evitar esta situación te explicamos un truco que te ayudará a mejorar tu descanso en verano.
Un hábito sencillo para descansar mejor
Algo que te puede ayudar a mejora tu descanso durante las noches calurosas es: mojarte los pies con agua fría justo antes de dormir. Puede parecer algo menor, pero tiene un gran impacto, puesto que los pies son una de las zonas clave para regular la temperatura corporal, y al enfriarlos, ayudas al cuerpo a disipar el calor acumulado durante el día. Esto acelera el descenso natural de la temperatura interna, facilitando que el cuerpo entre en “modo sueño”. Además, es una forma simple, rápida y sin necesidad de aparatos eléctricos para refrescarte sin mojar toda la cama.
Si quieres puedes combinarlo con una toalla húmeda en la nuca o con una ducha templada (no helada) unos 30 minutos antes de acostarte. Esto también ayuda a relajar el cuerpo y prepararlo para dormir.
Otros consejos para dormir mejor durante el verano
Dormir en verano puede convertirse en un verdadero desafío, pero podemos seguir alguno de estos consejos para descansar mejor:
- Dormir con ropa ligera
- Usar sábanas de algodón o lino
- Usar ventilación cruzada
- Bajar las persianas antes del anochecer
- Mantener horarios regulares
- Hidratación ligera y constante durante el día
- Evitar pantallas antes de dormir
- Cenar temprano y ligero
Cómo mantener fresca la casa en verano
Mantener durante el día la casa fresca ayudará a que llegue a la noche a una temperatura aceptable. Para poder conseguirlo podemos aplicar ciertas técnicas durante el día, como cerrar persianas, cortinas o estores desde la mañana (especialmente en ventanas orientadas al este y al oeste), usar cortinas térmicas o reflectantes (si tienes), apagar luces y aparatos eléctricos innecesarios, ya que generan calor, y evitar cocinar con horno o fuegos fuertes en las horas de más calor.
Al atardecer puedes abrir ventanas y puertas opuestas para crear corriente cruzada una vez que la temperatura exterior baja y también puedes mojar ligeramente suelos o terrazas, porque esto ayuda a enfriar el ambiente por evaporación.

