Cuando Irán empezó a atacar Dubai, la red se llenó de influencers que tenían miedo, cómo no iban a tenerlo, al ver los misiles caer. Ahora dicen que se sienten seguros y protegidos pese a la guerra. ¿Qué ha cambiado?
Antes de la guerra, allí todo era champán en un jet privado, Lamborghinis y rascacielos. Aunque, por cierto, esos jet privados no despegaran nunca. Solo se alquilaban un ratito para la foto. Porque la clave era y es la foto. En Emiratos llevan años exportando petróleo e importando influencers que vendieran en redes las bondades del lujo, de las ventajas de no pagar impuestos y, sobre todo, de lo seguro que es vivir allí, no como en Europa. Dubai sí que era la vida cañón.
¿Y qué están haciendo muchos influencers ahora que caen misiles iraníes? Muchos han tenido que borrar los primeros vídeos de los ataques, cuando mostraban espontáneamente las explosiones de fondo.
Las autoridades de Emiratos Árabes lanzaron una advertencia directa a los creadores de contenido. Prohibido publicar en redes sobre el conflicto que afecte a la imagen de seguridad del país. Podría costarles una multa de miles de euros e incluso dos años en prisión.
Nada de misiles. Mejor paseos por un lujoso centro comercial fingiendo que fuera está todo bien. Solo pueden publicar la versión oficial. Que en realidad es exactamente lo que hacían cuando transmitían esa imagen tan estudiada de lujo y seguridad sincronizada.
Así que no es la burbuja del lujo y seguridad la única que está saltando por los aires en Dubai con esta guerra. También la de la libertad que nunca hubo, pero que parecía no importar tanto a influencers, estrellas y deportistas que fichaba el régimen para presumir de lo bien que se vivía allí.
Ahora caen misiles y siguen diciendo que Dubai es segurísimo, que no te creas lo que te cuentan los medios. Créetelos a ellos, que mientras publican vídeos de que todo es seguro están buscando desesperadamente el modo de salir de allí. Una dictadura envidiable, oiga.
¿Moraleja?
A ver si con tanto influencer contando lo mismo
para enterarte de lo que pasa falta periodismo
