Israel lo ha vuelto a hacer. Ha matado al ministro de inteligencia iraní, Esmail Jatib. Anteayer mató a otros dos peces gordísimos de la cúpula de la tiranía iraní: a Ali Lariyani, el temido jefe de seguridad, y a Soleimani, jefe de la milicia Basij. El objetivo es decapitar el régimen, uno a uno, a base asesinatos que llaman selectivos.
Más allá de dudas morales y legales, cabe preguntarse… ¿Es buena estrategia? Cada vez hay menos líderes iraníes con vida, es verdad. ¿Hace eso al régimen más débil o más imprevisible en su desesperación? ¿Es buena idea estar en guerra con un país del que ya no sabes quién o quiénes están al frente? Pero con poder para desestabilizar la economía global, bombardear vecinos y amenazar con ataques terroristas?
Cada vez leo más expertos en Oriente Próximo y antiterrorismo alertando de que esta estrategia de magnicidios puede ser contraproducente. El régimen iraní está demostrando no estar tan personalizado como calcularon quienes en Washington y Tel Aviv creían que matando al Ayatolá Jamenei, matando al tirano, caería la tiranía. Pero a Jamenei muerto, Jamenei puesto. Y al nuevo ni siquiera le hace falta estar vivo, vete a saber si lo está, para ordenar venganza.
Desestabilizar el régimen no está haciendo más probable una insurrección de la resistencia iraní que se jugaba la vida protestando contra Jamenei padre. Algún cambio de régimen parecía inminente antes. Ahora lo único claro es el riesgo de desestabilización. El gobierno iraní ha bloqueado internet a sus 90 millones de ciudadanos. No saben qué está pasando, solo saben que EEUU e Israel les están lanzando bombas.
El régimen del ayatolá estaba débil y muy envejecido cuando empezó la guerra, ahora lo están rejuveneciendo a base de magnicidios. Y cuanto más inestable sea la situación de Irán, más desesperadas pueden ser sus represalias. Prometen venganza, mucha venganza, mientras los que ostentan el poder y los misiles están cada vez más fuera de control.
Entre tanto, bombardear iraníes no parece una fábrica muy fiable de demócratas, más bien de mártires.
¿Moraleja?
Siguen matando líderes en Irán,
pero después no hay ningún plan

