La guerra de Irán está dejando consecuencias notables en los precios del petróleo y los combustibles, la inflación, el crecimiento económico... Así las cosas, el chef José Andrés ha lanzado una advertencia a los gobiernos de todo el mundo, porque "no solo sale petróleo por el estrecho de Ormuz".
En declaraciones al medio inglés The Guardian, el fundador de World Central Kitchen (WCK), la guerra de Irán está provocando un "colapso silencioso" en el tráfico de los fertilizantes, que son clave para los alimentos. Por eso, cree que puede producirse una "hambruna masiva que durará varios años".
Los fertilizantes, los grandes olvidados
El cierre del estrecho de Ormuz también está afectando a las cadenas de suministro de fertilizantes nitrogenados, cuyas consecuencias las están notando los agricultores, con un aumento de los costes. El peligro está en que, si los fertilizantes no llegan a tiempo para la época de siembra, los rendimientos de la cosecha siguiente disminuirán.
Además, si la producción cae, los precios aumentarán, algo que los países pobres no podrán soportar. "En Estados Unidos un aumento del 2% es aceptable, pero en países como Haití no te dan un kilo de arroz, te lo dan a cucharadas", ha señalado.
El impuesto del 3% para la paz que propone José Andrés
Para paliar la crisis que se avecina, José Andrés propone imponer "un impuesto a la paz" del 3% del PIB de cada país. A su juicio, si además del dinero que se destina para defensa se invirtiera esa cantidad, "habría comida de sobra para asegurar que no habrá hambre en el planeta".
Varios informes han desvelado que el gasto en defensa ha alcanzado cifras de récord desde la Guerra Fría y algunas organizaciones como Oxfan ya han avisado de que los países tienen que invertir en torno a 37.000 millones de dólares anuales hasta 2030 para combatir el hambre extrema.
La ONG de José Andrés también está notando las consecuencias porque depende de donaciones y, debido al aumento de costes, si la situación no mejora, se verá obligada a reducir su presencia en regiones como Gaza o Ucrania. "Tenemos el dinero que tenemos, el aumento de los costes nos obligará a tomar ciertas decisiones", ha lamentado.

