Cinco años después del Brexit, el Reino Unido y la Unión Europea han alcanzado un acuerdo histórico que redefine su relación y abre una nueva etapa basada en la cooperación práctica. El pacto, anunciado tras la cumbre celebrada en Bruselas del lunes, contempla avances significativos en áreas como defensa, seguridad, pesca, movilidad juvenil y comercio. Sin embargo, aparta temas sensibles como Gibraltar, del acuerdo.
Celebrada en la emblemática Lancaster House de Londres, a la reunión asistieron el primer ministro británico, Keir Starmer, con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, António Costa; y la alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas. Pese a la rigidez habitual de estos encuentros, el ambiente fue de reconciliación. “Estamos mirando hacia adelante, no hacia atrás”, subrayó Costa. Starmer, por su parte, proclamó el evento como “la recuperación de la gran tradición de una nación que vuelve a mirar al mundo de frente”. El acuerdo representa un cambio de tono respecto a años anteriores, marcados por la desconfianza mutua.
Por primera vez desde su salida del bloque, Londres y Bruselas se comprometen a colaborar estrechamente en defensa y seguridad. El Reino Unido podrá participar en proyectos financiados por el Fondo Europeo de Defensa (y pudiendo acceder a un fondo europeo de 150.000 millones de euros para proyectos de seguridad), mientras que ambas partes reforzarán la cooperación frente a amenazas híbridas, desinformación y crimen organizado. Además, se reforzará la cooperación en la lucha contra la migración irregular, con un enfoque particular en la protección de las fronteras.
Otro de los puntos clave del mismo es la prórroga del acceso recíproco a aguas pesqueras hasta el año 2038. Esta medida busca garantizar estabilidad a las flotas tanto británicas como europeas y promover la sostenibilidad marina, un punto de fricción constante desde la salida británica de la UE.
Uno de los gestos más simbólicos del acuerdo es la creación de un programa específico para jóvenes que facilitará su movilidad entre el Reino Unido y la UE. El denominado 'Esquema de Experiencia Juvenil' permitirá a ciudadanos británicos y europeos trabajar, estudiar y adquirir experiencia profesional en el exterior durante estancias prolongadas, y con unas condiciones migratorias más flexibles.
La iniciativa incluye visados especiales y el reconocimiento mutuo de cualificaciones académicas y profesionales, con el objetivo de restaurar parte de la fluidez que existía antes del Brexit. Bruselas y Londres aspiran así a retomar los lazos culturales y formativos que durante años unieron a sus jóvenes, especialmente en el ámbito universitario y técnico.
En el ámbito comercial, el acuerdo incluye el reconocimiento mutuo de estándares fitosanitarios, lo que alivia los controles fronterizos de productos agroalimentarios. Sin embargo, el Reino Unido acepta una supervisión indirecta del Tribunal de Justicia de la UE en áreas donde decida alinearse con la regulación europea.
Gibraltar, fuera del acuerdo
A pesar de los avances logrados, las negociaciones sobre el futuro de Gibraltar, en especial su posible integración en el espacio Schengen y el control fronterizo con España, ha quedado fuera del nuevo acuerdo.
Ambas partes han optado por aplazar este asunto, conscientes de su sensibilidad política.

