El periodista Toni Bolaño, durante su intervención este jueves en la tertulia de Más de Uno, con Carlos Alsina, ha comentado que, pese al fin de la actividad terrorista de ETA, todavía quedan "tres asignaturas pendientes" para cerrar definitivamente la herida provocada por décadas de violencia.
Durante su intervención, Bolaño sostuvo que el primer paso pendiente es que "el mundo de ETA, el mundo independentista abertzale" pida perdón a todas las víctimas del terrorismo. En este sentido, recordó que otros movimientos armados sí acabaron dando ese paso. "Lo hizo el IRA. Tardó tiempo, sí, pero lo hizo. No estamos pidiendo una cosa que sea imposible", afirmó, en referencia al proceso vivido en Irlanda del Norte.
El colaborador también defendió que es necesario un relevo generacional en el liderazgo político del entorno de la izquierda abertzale. Como ejemplo citó el caso del movimiento republicano irlandés, donde figuras históricas como Gerry Adams y Martin McGuinness acabaron dejando paso a nuevos dirigentes tras liderar la transición del conflicto armado a la vía política.

El caso Pertur, una herida aún abierta
La tercera cuestión a la que hizo referencia Bolaño fue la necesidad de reconocer también a quienes, desde el propio entorno de ETA, apostaron por abandonar la violencia y acabaron siendo víctimas de la propia organización.
El periodista aludió al reciente reportaje publicado por El País sobre Eduardo Moreno Bergareche, uno de los dirigentes de ETA que defendía transformar la organización en un proyecto político y abandonar las armas. El histórico militante desapareció en julio de 1976 en circunstancias que nunca han sido esclarecidas, aunque una de las principales hipótesis apunta a una acción del sector más radical de la propia banda.
Bolaño extendió esa reflexión a otras figuras como Dolores González Katarain, asesinada por ETA en 1986 tras abandonar la organización y regresar al País Vasco desde el exilio. "También un perdón para todos aquellos que en un primer momento creyeron en el movimiento abertzale, cuando pensaron que la mejor opción era la paz. Fueron asesinados", afirmó.
El asesinato de Yoyes, cometido mientras paseaba junto a su hijo, se convirtió en uno de los episodios más simbólicos de la violencia interna ejercida por ETA contra quienes abandonaban la organización.
Para Toni Bolaño, estas tres cuestiones, el perdón a las víctimas, la renovación del liderazgo y el reconocimiento de quienes fueron asesinados por defender el abandono de la violencia, siguen siendo indispensables para cerrar definitivamente el legado del terrorismo. "Esas tres cosas faltan. Y mientras eso no acabe...", concluye.

