Sumar tiene por fin una misión. Y quien tiene una misión tiene futuro o eso creen sus cinco ministros: tomar las calles y movilizar a la ciudadanía para que la mayoría del Congreso no vote contra el decreto de prórroga de alquileres dentro de un mes.
Ese es el mensaje que salía hoy de la sala Constitucional, en la que se ha conjurado la cúpula de Sumar contra sus socios del PSOE en el Gobierno.
Porque tras los últimos resultados electorales, Yolanda Díaz y los suyos -reunidos hoy de forma inédita- saben que se juegan su supervivencia a una carta: conseguir que el Gobierno saque adelante esa votación de la prórroga de los alquileres o, en todo caso, ser los paladines de una causa, electoralmente impecable, que afecta millones de inquilinos en España y les salve de nuevas debacles electorales como las de Extremadura, Aragón, y Castilla y León.
Que los sindicatos se mojen
Y para esa misión, los de Yolanda Díaz piden la ayuda de los sindicatos y que esa alianza sirva para ganar la protesta con movilizaciones en la calle.
Sumar quiere así implicar a las grandes fuerzas sociales de la izquierda y de paso comprobar lo fieles que puedan ser UGT y CCOO, hasta hoy muy templados con el Gobierno. Porque los ministros de Sumar y el propio líder de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, quieren contar con los líderes sindicales, Pepe Álvarez y Unai Sordo para presionar en la calle a PP, Junts y Vox para evitar que el Congreso tumbe la votación de la citada prórroga de alquileres, pero sobre todo quieren presionar al Gobierno.
Ese es el objetivo de fondo. Que Moncloa haga lo posible por convencer a "otros socios" y no se escude en que ya aprobó ese decreto, el pasado viernes, a sabiendas de que va a decaer por falta de apoyos.
Peligro para los sindicatos: que la estrategia no acabe en una movilización contra el Gobierno
Porque de cara a la galería, Sumar -lo han puesto hoy de manifiesto- culpa a la oposición de que el decreto puede decaer gracias a sus votos en contra, pero lo que están pidiendo hoy aquí -realmente- es que el Gobierno mueva ficha y logre convencer a "quien sea" para que el decreto no decaiga.
Y eso coloca el foco de la culpa en el Gobierno, no en la oposición. Y los sindicatos lo saben. Pero en Sumar son conscientes de que deben jugar sus cartas con cautela. Porque pedir la ayuda a UGT y CCOO para llenar las calles supone querer comprometerlos en una protesta que puede acabar contra el Gobierno. Hasta ahora gran aliado de los sindicatos.

