Pedro Sánchez se ha pronunciado por primera vez sobre la derrota del PSOE en las elecciones de Aragón, que se suma a la sufrida previamente en Extremadura, y ha señalado a la abstención como el principal problema de su partido en los comicios territoriales. Con otros dos comicios autonómicos por delante, su prioridad parece que no está en ellas, sino en las elecciones generales.
"Respecto a las últimas elecciones de Aragón, las de Extremadura y las elecciones que tenemos por delante. Mire. Nuestro electorado se está quedando en la abstención y creo que tenemos que analizar exactamente por qué no acuden a votar", ha afirmado ante los medios desde India.
Sánchez ha reconocido que puede haber "elementos que hayan significado argumentos para quedarse en la abstención", aunque ha insistido en que el objetivo del PSOE es claro: "En todo caso, lo que sí que les digo es que trabajaremos precisamente para que todo el electorado se movilice cuando lleguen las elecciones generales".
La abstención, clave
El jefe del Ejecutivo no ha mostrado una especial preocupación por el resultado concreto en Aragón o Extremadura, sino que ha enmarcado ambos en una tendencia que, a su juicio, tiene que ver con la desmovilización del votante progresista en citas autonómicas.
"Nuestro electorado se está quedando en la abstención y creo que tenemos que analizar exactamente por qué no acuden a votar", ha reiterado, apuntando a la necesidad de hacer autocrítica y revisar la estrategia para recuperar a esos votantes.
En el entorno del presidente sostienen que las elecciones autonómicas no son el terreno más favorable para los socialistas y que la movilización del electorado cambia cuando se trata de unas generales, donde la polarización es mayor y el liderazgo nacional pesa más.
La mirada puesta en las generales
Sánchez ha dejado claro que su horizonte no se altera por estos resultados y que su intención es agotar la legislatura.
El precedente de 2023 alimenta esa estrategia. Entonces, tras una contundente derrota en las elecciones autonómicas y municipales de mayo, el PSOE logró resistir en las generales de julio y Sánchez mantuvo el poder pese a no ganar los comicios.

