Toda la prensa acreditada esperaba sus palabras a la entrada del Pleno del Congreso, pero Pablo Bustinduy ha despejado las dudas desde el minuto uno: no será él el próximo líder de la extrema izquierda o de las izquierdas a la izquierda del PSOE, como se prefiera.
"No ha habido tal ofrecimiento y en todo caso yo he sido muy claro ya muchas veces, queno es eso a lo que yo aspiro a hacer -aclara el ministro. Y añade-: yo voy a contribuir con todo lo que esté en mi mano para que la izquierda esté a la altura en el año 2027, pero no creo que ese sea el papel que yo deba asumir".
Con estas palabras, el considerado "delfín" de Yolanda Díaz, la figura mejor considerada de los ministros socios de coalición y más valorada entre la militancia del llamado Movimiento Sumar, se excluye de la carrera para liderar ese "frente común" a la izquierda del PSOE.
¿Y entonces... quién?
Es pronto para responder a esa pregunta. Al menos es lo que aseguran los mandos medios de Sumar, Izquierda Unida o Más Madrid, las formaciones más comprometidas con el sueño de forjar una nueva izquierda con más fundamento que la actual.
El diputado y Portavoz, Enrique de Santiago, otra de las figuras clave de Sumar y líder del PCE, Partido Comunista de España, confirma que de momento " es un gran candidato (Bustinduy) como tantos otros y otras pero no estamos pidiéndole a nadie nada. Lo que estamos pidiendo es una reflexión general para avanzar en definir los liderazgos que son imprescindibles".
Hay una candidata que no dice que no
Sin Bustinduy, sin el propio líder de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, el foco para liderar la extrema izquierda se pone ahora a alguien que nunca ha dicho "no" y siempre ha guardado una calculada prudencia a la hora de manifestarse: la líder de Más Madrid y también ministra de Sumar, Mónica García.

Preguntada hoy mismo si le preocupa quién pueda ocupar el liderazgo de esa nueva izquierda, García ha contestado con un lacónico e intrigante "no, en absoluto", dejando en el aire la gran pregunta de si ella está disponible para asumir dicho papel.
Su perfil como ministra de Sanidad con marcado sello ideológico, centrado en la sanidad pública, su universalidad y la salud mental, la colocan -por ahora- como candidata inmejorable. De hecho, es una de las protagonistas en el lanzamiento de esa nueva alianza de izquierdas que integra a Movimiento Sumar, Más Madrid, Izquierda Unida y Comunes.
Además, ha liderado en su día la "Marea Blanca" para defender la sanidad pública y tiene proyección internacional por su reciente nombramiento como miembro del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Pero en el seno de ese "frente común" nadie quiere pronunciarse en público porque los debates internos a la izquierda del PSOE "son leoninos -reconocen algunas fuentes consultadas- y postularse "puede ser el fin para quien quiera liderar, antes de tiempo".

