La primera de la mañana

Marta García Aller: "Hay algo sospechoso en lo optimistas que están últimamente los mercados"

La periodista de Más de uno se pregunta por qué, entre tanto pesimismo generalizado, resulta sospechoso el optimismo de los mercados petroleros, que viven "en una fantasía" a pesar de la situación en Oriente Medio.

Marta García Aller

Madrid |

Marta García Aller: "Hay algo sospechoso en lo optimistas que están últimamente los mercados"

La gente es cada vez más pesimista. La confianza está cayendo y en las encuestas la gente dice que en diez años habrá más guerra, más hambre y más desigualdad. Ponernos tan cenizos puede ser un lastre para el progreso. Tanta incertidumbre lastra planes de futuro. Parece que el pesimismo lo inunda todo. ¿Todo? No. Hay un sector que permanece sorprendentemente optimista a pesar de todo. Es curioso. Y no necesariamente positivo tampoco.

No quisiera yo ponerme pesimista también, pero hay algo sospechoso en lo optimistas que están últimamente los mercados. Cuenta The Economist que los mercados petroleros viven en una fantasía. ¿Hasta dónde va a subir el precio del petróleo? Pues, según esta prestigiosa revista británica, mucho más de lo que las bolsas están queriendo reconocer.

Esta semana, ante los rumores de nuevos combates entre Irán y EEUU, los precios se han disparado por encima de los 125 dólares. Pero la desconexión con la realidad persiste. El mercado de futuros del petróleo, donde apuestan por la evolución del precio, calcula que los precios caerán este año a los 88 dólares. ¿Buenas noticias, no? No, porque no son noticias. Son deseos. Para que eso pase, Estados Unidos e Irán tendrían que alcanzar pronto un acuerdo de paz; reabrir el estrecho de Ormuz; y que, la gasolina y el combustible vuelvan a la normalidad en seguida. Todo esto a día de hoy es improbable.

Por eso The Economist dice que el mundo apenas comienza a comprender lo que se avecina. Los bancos centrales podrían enfrentarse pronto al segundo shock inflacionario de la década, tras la pandemia. En Asia, muchos gobiernos ya han adoptado medidas drásticas para ahorrar combustible, como la reducción de la jornada laboral.

Así que es posible que tengamos que lidiar con la escasez de diésel y combustible e incluso medidas para proteger la entrega de alimentos y los servicios esenciales. Dos meses después de que Estados Unidos e Israel comenzaran a bombardear Irán, el tráfico en Ormuz sigue cerrado. Su reapertura inmediata es posible, pero es más probable que el estrecho siga cerrado. Y eso no anima precisamente al optimismo. Por más que las bolsas estén en máximos.

¿Moraleja?

¿No habrá demasiado optimismo en el mercado?