CRISIS MIGRATORIA

Marruecos considera "una provocación" la posible visita de Felipe VI a Ceuta: así reaccionó cuando fue Juan Carlos I

Los medios de comunicación han reaccionado de manera agresiva al anuncio de Pedro Sánchez en el día de ayer, en el cual informaba que el monarca visitaría la ciudad "cuando se den las condiciones para ello".

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Toño López-Carrasco

Madrid |

Imagen de archivo de Juan Carlos I junto al rey Felipe VI, aún siendo príncipe.
Imagen de archivo de Juan Carlos I junto al rey Felipe VI, aún siendo príncipe. | Getty Images

La posible visita de Felipe VI a Ceuta sigue tensionando las relaciones entre España y Marruecos, al menos por parte de los segundos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este lunes que el Rey visitará la ciudad autónoma y Melilla "cuando se den las condiciones para ello", aunque todavía no existe una fecha fijada ni la Casa del Rey ha confirmado un viaje inminente.

En Marruecos la noticia ha sido recibida con especial sensibilidad. Aunque no han emitido una protesta oficial, los medios de comunicación marroquíes consideran que una visita de Felipe VI a Ceuta en este momento podría "reavivar la crisis" entre ambos países. Además, prestan especial importancia a la proximidad de las elecciones legislativas marroquíes, previstas para el 23 de septiembre, con la crisis migratoria sufrida en la ciudad autónoma.

De hecho, la posible presencia del monarca en Ceuta recuerda al precedente de su padre, Juan Carlos I. La visita del emérito junto a la reina Sofía a Ceuta y Melilla en noviembre de 2007 se vio como una "provocación". Aquel viaje fue el primero de unos reyes de España a las dos ciudades autónomas durante la democracia y provocó una contundente respuesta diplomática de Rabat.

La reacción de Marruecos a Juan Carlos I: "provocación"

Cuando Juan Carlos I decidió visitar Ceuta y Melilla, Marruecos reaccionó con dureza. El entonces primer ministro marroquí, Abás El Fassi, calificó públicamente el viaje de los reyes de "provocación" hacia Marruecos y de una visita "inoportuna". El Fassi llegó a advertir de que el desplazamiento podía afectar a las relaciones entre ambos países y a la seguridad y estabilidad de la región mediterránea.

El Gobierno marroquí defendía entonces que Ceuta y Melilla eran "ciudades ocupadas" y reivindicaba su soberanía sobre ellas. El Fassi aseguró ante el Parlamento marroquí que la visita heriría los sentimientos de los ciudadanos de su país y reclamó negociaciones sobre el futuro de los dos territorios españoles.

La respuesta diplomática de Mohamed VI tampoco se hizo esperar. Marruecos llamó a consultas a su embajador en Madrid, Omar Azziman, y suspendió la celebración de algunas reuniones bilaterales de alto nivel. Además, se produjeron protestas en el lado marroquí de la frontera de Melilla contra la presencia de los reyes españoles.

Mohamed VI tachó la visita del rey como "lamentable", calificándola "contraproducente y un acto nostálgico de una era sombría y superada". Incluso avisó de que "podía poner en peligro las relaciones de ambos países".

Pese a la tensión, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero trató de evitar que la crisis derivara en una ruptura de las relaciones con Rabat. La diplomacia española consideraba que la reacción marroquí entraba dentro de lo esperado y apostó por reforzar la cooperación económica y política con el país vecino.

Casi 20 años después, el escenario es diferente

La posible visita de Felipe VI se produciría, además, en un contexto muy distinto al de 2007. El monarca nunca ha visitado Ceuta ni Melilla desde su proclamación en 2014. Solo dos reyes han ido a la ciudad: Alfonso XIII en 1927 y Juan Carlos I en 2007. "Tenía un compromiso pendiente con Ceuta, con los ceutíes y con sus autoridades, pero también con nosotros mismos como reyes que se deben, ante todo, a todos los españoles", aseguró el emérito.

La tensión actual llega después de la crisis migratoria de julio, cuando decenas de miles de personas entraron en Ceuta desde Marruecos. Sánchez ha defendido la actuación de Rabat durante la crisis y ha destacado la cooperación de las autoridades marroquíes, al tiempo que ha considerado que existen "argumentos y razones suficientes" para que Felipe VI visite las ciudades autónomas.

Precisamente por este contexto, la posibilidad de que el Rey viaje ahora a Ceuta tiene una fuerte carga simbólica. Para España sería una muestra de la presencia institucional del jefe del Estado en un territorio español, sobre todo tras una situación delicada; para Marruecos, según las señales que llegan desde el país vecino, podría interpretarse como un gesto especialmente sensible en plena campaña electoral.

Por el momento, no obstante, no existe una reacción oficial de Rabat contra la visita de Felipe VI. La Casa del Rey tampoco ha anunciado ningún desplazamiento inmediato y se limita a señalar que actualmente no hay ningún acto programado en Ceuta.