El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, anunció el pasado lunes la fecha de las elecciones andaluzas, el próximo 17 de mayo. Moreno busca revalidar la mayoría absoluta que posee, un escenario que se le antoja complicado y más, teniendo en cuenta lo que ha pasado en Extremadura, Aragón y Castilla y León.
En las tres ha pasado lo mismo: el PP ha ganado las elecciones, porque ha sido el partido más votado, pero sin mayoría absoluta y dependiendo de un Vox cada vez más crecido. A día de hoy, ninguna de las tres tiene gobierno, algo que Julia Otero ha calificado como "carrusel de negociaciones entre dos partidos que se detestan cordialmente porque salen de la misma masa madre, pero tienen que disimularlo".
En su columna, la periodista critica que los extremeños, los aragoneses y los castellano y leoneses no saben "ni cómo ni cuándo va a ser el gobierno de su comunidad" y deja en el aire la posibilidad de una repetición electoral. Habrá que esperar al 17 de mayo para ver qué depara esta nueva cita electoral.
La columna de Julia Otero
Está acabando una semana en la que ha pasado todo a la vez en todas partes, como decía el título de aquella película tan oscarizada de hace tres años.
Por ejemplo, está pasando que los extremeños, los aragoneses y los castellano leoneses no saben cuándo ni cómo va a ser el gobierno de su comunidad. O si tendrán que volver a votar, incluso. Y al mismo tiempo, pasa que en otra parte se viene nueva campaña electoral, en Andalucía. Es un carrusel de negociaciones entre dos partidos que se detestan cordialmente porque salen de la misma masa madre pero tienen que disimularlo.
Todo a la vez en todas partes también en la capital del Imperio. Trump dispara en todas direcciones: a veces amenaza con reventar a los iraníes a bombazos; otras declara una tregua, a continuación se ríe de que no tiene con quién hablar porque los mataron a todos, mientras habla del estrecho de Ormuz que él mismo y "Un" ayatolá van a controlar.
Todo a la vez en Oriente Próximo, mientras en otra parte, en Wall Street, unos cuantos amigotes de Trump se hicieron multimillonarios, apostando a que el petróleo bajaba, media hora antes de que en efecto bajase por un tweet de ese señor que algunos consideran perturbado, pero que está cuerdísimo para forrarse. Está calculado: 11 mil millones de dólares ha ganado desde que está en la Casa Blanca.
Todo a la vez en todas partes. Es agotador, pero hay bombilla al final del túnel: en Italia perdió el referéndum la señora Meloni, en Francia, a los de Le Pen tampoco les fue como esperaban las elecciones municipales, y algo no huele a podrido en Dinamarca sino a rosas porque ganó la presidenta socialdemócrata.

