caso mascarillas

La defensa de Ábalos trata de desacreditar a Jéssica y le pregunta si ejercía la prostitución: "Era azafata de imagen"

El abogado del exministro de Transportes ha tratado de socavar la credibilidad de la testigo durante su declaración en el Tribunal Supremo, llegando a preguntarle directamente si se dedicaba a la prostitución.

Javier Matiacci

Madrid |

La expareja de Ábalos, Jéssica Rodríguez, a su salida del Tribunal Supremo, a 7 de abril de 2026
Momento del juicio del 'caso mascarillas' en el que el abogado de Ábalos cuestiona a Jéssica Rodríguez | Europa Press

La segunda jornada del juicio por el caso mascarillas ha dejado un momento inesperado, que ha generado tensión en la sala. El letrado de José Luis Ábalos, Marino Turiel, ha preguntado a la expareja del exministro si su profesión tenía que ver con "una contraprestación económica a cambio de sexo". La pregunta cuestión ha generado tal sorpresa dentro y fuera de la sala que el propio tribunal ha solicitado al abogado a replantearla antes de que la testigo pudiera contestar.

Cuando por fin pudo responder, Jéssica Rodríguez lo ha negado: "No, no se preocupe. Yo le contesto. Soy dentista y estoy colegiada". El letrado ha incidido, preguntándole si en los años en que mantuvo relación con Ábalos, en torno a 2019, se dedicaba a esa actividad. "Era azafata de imagen", ha zanjado ella.

Una estrategia de la defensa para desacreditarla

Turiel ha comenzado su interrogatorio preguntando a Rodríguez si había sido una "captación" del empresario Víctor de Aldama para el entonces ministro.

Las defensas de Ábalos y de Koldo García intentaron fijar ante el tribunal que la testigo era una prostituta a la que ambos habrían conocido a través del presunto conseguidor del caso Koldo.

Sin embargo, Jéssica Rodríguez se ha mantenido en el relato que ya era conocido: fue la novia del ministro y se comportó como tal. Según declaró, le conoció en un pueblo, a la vez que a Koldo García, aunque no recordó más detalles sobre las circunstancias del encuentro.

Una prebenda ha llamado la atención del resto de los presentes en la sala: a diferencia de los demás testigos, el tribunal permitió a Jéssica Rodríguez declarar sin que la señal de imagen distribuida a los medios mostrase su rostro, con el fin de preservar su intimidad.