La fórmula de la copropiedad vacacional se consolida como una de las grandes tendencias del mercado inmobiliario turístico en España. Frente al modelo tradicional de segunda residencia —marcado por altos costes, baja utilización y escasa liquidez—, cada vez más compradores optan por adquirir una participación en viviendas premium en destinos exclusivos, compartiendo uso y gastos con otros propietarios.
En este contexto, la compañía española VIVLA anuncia una nueva fase de expansión y consolidación en el mercado nacional, con la apertura de nuevos destinos en 2026 como Asturias, Canarias, Costa del Sol, Formigal y Mallorca .
De activo estático a modelo flexible y líquido
La copropiedad permite acceder a una vivienda vacacional desde 80.000 euros por participación, reduciendo la barrera de entrada económica y eliminando algunos de los principales inconvenientes asociados a la segunda residencia tradicional .
El modelo se basa en dividir la propiedad de una vivienda en varias participaciones, otorgando a cada copropietario el derecho de uso durante determinadas semanas al año. La clave de su crecimiento está en tres factores:
- Optimización del uso: las viviendas alcanzan una ocupación media del 80% .
- Flexibilidad: posibilidad de intercambiar semanas en una red internacional de hasta 20.000 viviendas .
- Liquidez: el 100% de las transacciones secundarias realizadas en 2025 se cerraron en menos de cuatro semanas, con una revalorización media del 11% .
Estos datos apuntan a uno de los elementos diferenciales del modelo: la existencia de un mercado secundario activo, un reto histórico en el ámbito de la propiedad vacacional compartida.
El caso VIVLA: expansión y cifras
VIVLA, que opera ya en destinos como Ibiza, Menorca, Baqueira, Cádiz, Costa Blanca, Costa de la Luz, Madrid y Cantabria, prevé cerrar el ejercicio con alrededor de 100 viviendas en cartera .
En 2025, la compañía alcanzó una facturación de 30 millones de euros y realizó 200 operaciones, de las cuales un 12% correspondieron a transacciones secundarias . Actualmente gestiona más de 100 millones de euros en activos y cuenta con una comunidad de más de 470 copropietarios .
Además, más del 20% de sus clientes participó como inversor en la última ronda de financiación, aportando 1,4 millones de euros , un indicador que la compañía interpreta como señal de confianza en el modelo.
“Que nuestros propios clientes decidan invertir en VIVLA demuestra un nivel de confianza excepcional. Usan el producto fanáticamente, lo recomiendan a sus amigos y apuestan por la compañía a largo plazo”, afirma Carlos Gómez, CEO de VIVLA .
Nuevos mecanismos para reducir el riesgo
- En su nueva etapa, la compañía ha reforzado su propuesta con dos pilares estructurales:
- VIVLA Protection™, que incluye recompra garantizada durante tres años, derecho a cambio de vivienda y cobertura de costes de mantenimiento y derramas durante dos años .
- VIVLA Autopilot™, que permite monetizar semanas no utilizadas mediante alquiler con ingreso neto garantizado o intercambios automáticos dentro de la red .
El objetivo es convertir la segunda residencia en un activo flexible y dinámico, reduciendo la incertidumbre financiera y operativa que tradicionalmente ha frenado a muchos compradores.
Una tendencia en expansión
El auge de la copropiedad vacacional responde también a cambios estructurales en los hábitos de consumo: mayor movilidad, teletrabajo, búsqueda de experiencias premium y preferencia por modelos de uso frente a propiedad exclusiva.
En un mercado inmobiliario tensionado en los grandes destinos turísticos, este sistema emerge como una alternativa que combina disfrute personal, potencial de revalorización y mayor liquidez.
La expansión de operadores como VIVLA confirma que la copropiedad ya no es una fórmula residual, sino un segmento en crecimiento dentro del inmobiliario vacacional español.

