EMPRESAS

Un consorcio vasco liderado por Sidenor compra casi el 30% de Talgo por 156 millones de euros

Talgo pone punto final a un proceso de renovación accionarial que comenzó con el fallido interés del grupo húngaro Ganz-Mavag. Ahora, con la entrada del consorcio vasco, el fabricante ferroviario encara una nueva etapa.

T.S.G.

Madrid |

Imagen de archivo de la fábrica de Talgo en Las Rozas (Madrid).
Imagen de archivo de la fábrica de Talgo en Las Rozas (Madrid). | Agencia EFE

Después de más de dos años de negociaciones y un complejo proceso de compraventa, Talgo cierra definitivamente su renovación accionarial. El consorcio vasco encabezado por la siderúrgica Sidenor, junto con las fundaciones BBK y Vital y el fondo público Finkatuz, ha formalizado la adquisición del 29,76% del capital de la compañía ferroviaria por un total de 156,67 millones de euros. La operación se ha cerrado a un precio de 4,25 euros por acción, una cifra ligeramente superior a la fijada el pasado mes de febrero.

Tras la comunicación de la compra a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el organismo supervisor decidió suspender la cotización de las acciones de Talgo, que en el momento de la suspensión se situaban en los 2,71 euros, después de cerrar la jornada anterior a 2,68 euros.

El acuerdo contempla la adquisición de 36,8 millones de acciones, equivalentes al 29,76% del capital social de Talgo y al 29,99% de los derechos de voto una vez descontada la autocartera de la empresa. La mayor parte de ese paquete corresponde a Pegaso, sociedad controlada por el fondo Trilantic y parte de la familia Oriol, fundadora del fabricante de trenes, que venderá más de 33,8 millones de títulos. El resto será adquirido por los socios del consorcio en las proporciones previamente pactadas.

Desde Sidenor, presidida por José Antonio Jainaga, subrayan que el siguiente paso será la convocatoria de una junta general extraordinaria de accionistas para aprobar la nueva estructura financiera de la empresa. Este trámite resultará esencial para formalizar el traspaso de acciones y abrir una nueva etapa en la historia de Talgo. "Nuestro objetivo es construir un proyecto sólido y de futuro, con un fuerte componente industrial y tecnológico", destacaron desde la siderúrgica.

Mientras tanto, Talgo continúa trabajando en alternativas logísticas e industriales que permitan reforzar su capacidad productiva. La compañía cuenta con una cartera de pedidos cercana a los 5.000 millones de euros, que atiende principalmente desde sus plantas de Las Matas (Madrid) y Rivabellosa (Álava). En los encuentros recientes con inversores, la empresa dejó claro que su crecimiento industrial no pasa por levantar nuevas fábricas, dada la elevada inversión y los plazos que ello requeriría.

Talgo pone punto final a un proceso de renovación accionarial que comenzó con el fallido interés del grupo húngaro Ganz-Mavag, vetado por el Gobierno español por motivos de seguridad nacional. Posteriormente, se evaluaron otras opciones, como la checa Škoda Transportation, que finalmente no prosperó. Ahora, con la entrada del consorcio vasco, el fabricante ferroviario encara una nueva etapa.