Entrevista en Más de uno

Del drama a la comedia: así fue el insólito secuestro de Quini que recrea 'Por cien millones'

El director de la serie de Movistar +, Nacho García Velilla y el actor protagonista, Agustín Otón, han visitado Más de uno para hablar de uno de los sucesos que marcó a la sociedad española en el convulso año 1981.

Samuel Portillo

Madrid |

Nacho García Velilla y Agustín Otón

En Más de uno, Carlos Alsina ha entrevistado al guionista Nacho García Velilla y al actor Agustín Otón con motivo del estreno de 'Por cien millones', la miniserie de Movistar Plus+ que recrea el secuestro de Enrique Castro Quini en 1981. La conversación arranca con el recuerdo de aquel contexto histórico, marcado por una España convulsa —del 23-F al auge de los secuestros por parte de organizaciones como ETA o los GRAPO— y por una coincidencia simbólica: la liberación de Quini la misma noche en la que la selección española vencía por primera vez a Inglaterra en Wembley.

A partir de ahí, la entrevista se ha adentrado en una historia real que, más de cuatro décadas después, sigue llamando la atención por su carácter insólito. García explica que el formato de miniserie de tres episodios responde a la propia estructura del relato —planteamiento, desarrollo del secuestro y desenlace— y a su interés por el modelo británico, a diferencia de en España, donde no es un formato habitual.

Uno de los aspectos más llamativos de la serie es su tono, que combina drama y comedia. Tal y como explica Otón, se trata de una "tragicomedia" en la que conviven el sufrimiento del secuestro con la torpeza de los captores, cuyas decisiones —como no saber conducir el coche automático de la víctima o elegirlo por su carácter afable— parecen inverosímiles pero están basadas en hechos reales.

Esa mezcla de tensión y situaciones casi absurdas se apoya en una rigurosa labor de documentación: el equipo entrevistó durante meses a familiares, policías y personas vinculadas al caso, respetando además el deseo de anonimato de los secuestradores, que nunca volvieron a delinquir. El objetivo, subraya García, era reconstruir la historia con fidelidad pero también encontrar un enfoque narrativo que permitiera entender el contexto social y humano de aquellos años.

La figura de Quini emerge como el eje emocional del relato. Más allá del episodio traumático, el exfutbolista destacó por una actitud poco común: no solo perdonó a sus secuestradores, sino que llegó a defender públicamente que eran "buenas personas". Esa dimensión humana —que incluye gestos como firmar un autógrafo a la hija de uno de ellos o consolar a su familia antes del juicio— es clave tanto en la serie como en la interpretación de Otón, que reconoce la dificultad de encarnar a un personaje capaz de combinar el miedo del cautiverio con una empatía tan profunda. Para el actor, ese rasgo conecta también con una época en la que los futbolistas estaban más cerca de la vida cotidiana de la gente "Hoy no existe alguien como Quini".

Hoy no existe alguien como Quini

El resultado, según explican sus creadores, es una ficción que no solo reconstruye un caso célebre de la crónica negra española, sino que también ofrece una mirada sobre el país de los años 80, sus tensiones y sus contradicciones. Con un cuidado especial en la ambientación —desde localizaciones hasta objetos de época— y con la participación incluso de familiares de Quini en pequeños cameos.