INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Por qué Anthropic ha cerrado sus servicios de IA Fable 5 y Mythos 5

La compañía desconecta sus variantes más potentes tras una orden de EEUU por seguridad nacional y critica la falta de transparencia del Gobierno de Trump.

ondacero.es

Madrid |

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La carrera mundial por la inteligencia artificial acaba de entrar en una nueva fase. Anthropic, una de las compañías líderes del sector y principal rival de OpenAI, ha suspendido el acceso a sus modelos más avanzados apenas unos días después de su lanzamiento, en cumplimiento de una orden del Gobierno de Estados Unidos que prohíbe su uso por parte de ciudadanos extranjeros alegando motivos de seguridad nacional.

La decisión afecta a Claude Fable 5 y Claude Mythos 5, los sistemas más potentes desarrollados hasta la fecha por la empresa dirigida por Dario Amodei. Aunque la orden gubernamental obligaba únicamente a impedir el acceso a usuarios extranjeros, Anthropic ha optado por una medida más drástica: desconectar temporalmente ambos modelos para todos sus clientes mientras estudia cómo cumplir la normativa.

Una orden inesperada

Según ha explicado la compañía, la directiva llegó el viernes mediante una comunicación oficial del Departamento de Comercio estadounidense. La carta exigía impedir el acceso a estos sistemas a cualquier ciudadano extranjero, incluso si reside legalmente en Estados Unidos. La restricción alcanzaría incluso a empleados extranjeros de la propia Anthropic que participaron en el desarrollo de los modelos.

La Administración Trump no ha detallado públicamente las razones concretas que justifican la medida. Sin embargo, Anthropic asegura que interpreta que las autoridades creen haber identificado algún mecanismo para sortear los sistemas de seguridad de Fable 5 y acceder a capacidades que deberían permanecer restringidas.

La empresa sostiene que no ha recibido pruebas técnicas suficientes que justifiquen una actuación tan contundente y critica la falta de transparencia del proceso. "Creemos que el Gobierno debe tener capacidad para bloquear desarrollos inseguros, pero mediante procedimientos transparentes, justos y basados en hechos técnicos", señaló la compañía en un comunicado.

Qué son Fable 5 y Mythos 5

La relevancia del conflicto se entiende mejor al analizar qué representan estos modelos.

Fable 5 fue presentado esta misma semana como el sistema más potente que Anthropic ha puesto a disposición del público general. La compañía afirma que supera a todas sus generaciones anteriores en programación, investigación científica, razonamiento complejo y tareas autónomas de larga duración.

Mythos 5, por su parte, es una versión todavía más sensible. Utiliza la misma base tecnológica, pero con menos restricciones en ámbitos como la ciberseguridad. Hasta ahora su acceso estaba reservado a un grupo reducido de organizaciones de confianza dentro del programa Project Glasswing, desarrollado en colaboración con organismos estadounidenses y entidades especializadas en defensa digital.

Anthropic ha llegado a describir Mythos 5 como el sistema con mayores capacidades de ciberseguridad disponible actualmente, capaz de detectar vulnerabilidades informáticas que podrían permanecer ocultas durante años en infraestructuras críticas.

El temor a una "ciberarma"

La principal preocupación de las autoridades parece estar relacionada con el potencial uso ofensivo de estas capacidades.

Antes de lanzar Fable 5, Anthropic había incorporado mecanismos especiales para limitar respuestas relacionadas con ciberseguridad, biología o química. Cuando el sistema detectaba una consulta considerada sensible, desviaba automáticamente la petición a modelos menos avanzados. Según la empresa, estas salvaguardas se activaban en menos del 5% de las conversaciones.

Sin embargo, el Gobierno estadounidense considera que incluso con estas restricciones los modelos podrían representar un riesgo estratégico. Diversas informaciones apuntan a que Washington teme que herramientas con capacidad para descubrir vulnerabilidades críticas puedan convertirse en armas cibernéticas de enorme valor para actores estatales o grupos criminales.

La medida supone un paso sin precedentes: por primera vez, un modelo de inteligencia artificial de uso comercial está siendo tratado de forma similar a tecnologías sujetas a controles de exportación por motivos de defensa nacional.

Un precedente para toda la industria

Más allá del impacto inmediato sobre Anthropic, la decisión podría marcar un antes y un después para el sector de la inteligencia artificial.

Durante los últimos años, los controles tecnológicos de Estados Unidos se habían centrado principalmente en los semiconductores avanzados y en la infraestructura necesaria para entrenar modelos de IA. Ahora el foco parece desplazarse hacia los propios modelos y sus capacidades.

La compañía teme que este precedente dificulte futuros lanzamientos de sistemas avanzados no solo para Anthropic, sino para toda la industria. Si los gobiernos empiezan a considerar ciertos modelos como activos estratégicos o tecnologías de doble uso —civil y militar—, las empresas podrían verse obligadas a implantar controles geográficos, verificaciones de identidad y programas de acceso restringido antes de comercializar sus productos.

¿Qué ocurrirá ahora?

Anthropic ha asegurado que trabaja para restaurar el acceso a Fable 5 y Mythos 5 "lo antes posible". Sin embargo, todo apunta a que el regreso no será inmediato ni se producirá en las mismas condiciones.

Los analistas esperan que la compañía implemente nuevos mecanismos de verificación para limitar el acceso a determinados perfiles de usuarios o territorios. También es probable que se amplíen los controles de seguridad y la supervisión gubernamental sobre los modelos más avanzados.

Lo sucedido esta semana revela una realidad cada vez más evidente: la inteligencia artificial ha dejado de ser únicamente una cuestión tecnológica o empresarial para convertirse en un asunto de geopolítica. Y en ese nuevo escenario, los modelos más avanzados empiezan a ser tratados como infraestructuras estratégicas cuyo acceso puede estar tan regulado como el de los chips, las telecomunicaciones o determinadas tecnologías militares.