En un comunicado, Taxi Bidasoa ha mostrado su solidaridad con el compañero agredido y ha esperado su "pronta recuperación", al tiempo que ha insistido en que esta agresión es "el reflejo de una realidad cada vez más difícil de ocultar: la violencia se abre paso en las calles mientras quienes trabajan de cara al público quedan completamente expuestos".
Según ha explicado, el taxista "fue víctima de una agresión de una brutalidad estremecedora". Así, ha detallado que "el ataque - de improviso por la espalda- le provocó una lesión en el ojo izquierdo, con un importante derrame, además de la fractura de la mandíbula y otras heridas de consideración". Tras varios días de pruebas médicas, su estado obligó a una intervención quirúrgica urgente la semana pasada.
A su juicio, "no hablamos sólo de un suceso violento. Hablamos de un síntoma claro de degradación social, de la pérdida de valores básicos como el respeto hacia quien trabaja honradamente ofreciendo un servicio a la ciudad, de la impunidad con la que algunos actúan, convencidos de que nada ocurrirá".
El Consejo Rector de Taxi Bidasoa ha asegurado que "cada vez son más los profesionales que rehúsan trabajar a ciertas horas". "No es una decisión caprichosa, es una cuestión de no sentirte seguro en el desempeño de tú trabajo", ha añadido.
En ese sentido, ha considerado "inaceptable" que "quienes sostienen servicios esenciales tengan que elegir entre ganarse la vida o poner en riesgo su integridad física", al tiempo que ha insistido en que "la inacción, la falta de medidas contundentes y la ausencia de una respuesta firme solo alimentan esta espiral de violencia". "Irun no puede permitirse normalizar lo que es intolerable porque cuando el miedo gana terreno, pierde toda la sociedad", ha concluido.

